Anoche la lluvia me recordó otro sábado lluvioso hace unos dos meses. Entonces decidí quedarme en casa y no salir.
Las tormentas de verano me gustan, pero la lluvia siempre termina trayendo recuerdos y melancolía. La lluvia siempre entristece mi estado de ánimo. Así que anoche preferí leer y permanecer en casa tranquila.
Hoy me encuentro más o menos descansada. Ni siquiera queda un retazo de esa melancolía que apareció por la noche con la lluvia y se difuminó cuando la tormenta terminó.
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