Un día leí que la vida es un sueño y que la muerte es el despertar. Estas palabras que, en principio, parecen aterradoras, son en realidad el resumen de la creencia de que la vida no se acaba con la muerte del cuerpo físico.
Yo creo que la peor muerte es la del corazón. Porque cuando el sentimiento deja de florecer y comienza a ajarse todo a su alrededor se termina secando y no hay agua que pueda volver a hacerlo florecer ni fuego que vuelva a avivar la llama que en él anidaba. El odio pudre y el amor mata. Yo no odio, pero amo y el amor me está matando.
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