En un rato me voy. Otra ciudad, otras gentes. No tan lejos como Nueva Zelanda, y lo suficiente cerca como para enterarme de las noticias.
Me queda aún cerrar la maleta y recoger el portátil, que también me lo llevo. Por algo tengo WiFi gratis. Aunque allí no me funciona tan bien iNet.
En fin. No me apetece nada marcharme, porque va a pasar otra semana sin saber nada del ángel. Aunque después de este fin de semana, he decidido que no volveré a quedarme un solo sábado más en casa. Ni siquiera aunque haya tormenta.
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