
Después de la semana que está terminando, hay que volver a la rutina. Anoche llegué a casa a las tres, pero no me fui a dormir hasta las cuatro. Me costaba dormir en mi propia cama.
Pero vuelvo a estar en casa. Con mi familia, con mi gente, con lo de siempre. Un poco les he echado de menos.
Sin embargo, me quedan los buenos momentos, los grandes recuerdos, las risas, los instantes de complicidad, las intensas noches de fiesta, la confianza, los paseos junto a la catedral, los rincones inesperados... Y todos esos momentos... juntos... convierten a la semana en inolvidable.
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