jueves, julio 21, 2011

Apetece una cerveza en algún bar


Es cierto que si aún continúo en la oficina, casi a oscuras, es porque la tarde acompaña. Si hubiera hecho sol, seguro que hace horas me hubiera marchado. También estaba muy concentrada como para darme cuenta de la hora... hasta este momento en que ya he decidido marchar.
Y, sin embargo, lo que me apetecería ahora sería ir a tomar una cerveza con un ángel de mirada serena y perfecta. Preguntarle cómo le ha ido el día, quedarme atrapada en esos ojos mágicos, sentir el abrazo de la sensualidad de su voz.
Esta mañana estaba guapísimo. Adoro esa dulzura que emana de él.

Me pregunto dónde estará, si habrá cogido la bici hoy o si se encontrará en casa ya. A mí me gustaría estar con él tomando algo... pero me voy a ir a casa.

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