Se acerca lentamente el fin de semana. Al menos éste será tranquilo (laboralmente hablando). Y quizás le vea...
No recuerdo qué día perdí el miedo a encontrarme con él, pero adoro esos instantes de magia que me brinda su presencia. Esos instantes en que mi imaginación va más allá, en que imagino un beso suyo, una caricia, una palabra escondida.
Hoy me encuentro cansada, pero mañana tendré toda una tarde para descansar. Ojalá esté soleada. Y si no será una tarde de siesta y sueños...
Ahora es el momento para ir a dormir.
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