domingo, mayo 01, 2011

El Lunes de Aguas

Hornazo
Mañana se conmemora en Salamanca la festividad del Lunes de Aguas. Lo cierto es que la historia de esta festividad es un tanto graciosa. Es el único día del año que no se ve un alma en las calles de piedra dorada de la ciudad, y no sólo de la capital sino en todos los pueblos de la provincia. Y no hay nadie porque todo el mundo está en las riberas del Tormes comiendo el típico hornazo. El hornazo es un molde de pan que contiene dentro rodajas de los embutidos típicos salmantinos. Es exquisito, pero llena muchísimo.
Cuenta la leyenda que, hace varios siglos, como los prostíbulos estaban en pleno centro de la ciudad, justo en las calles por donde pasaban todas las procesiones de Semana Santa y no estaba bien visto que las prostitutas mostraran sus atributos ante tantas imágenes de vírgenes y santos, debido a que la Semana Santa es una época de alto contenido religioso y quizás debido a este fervor tan pío (estamos hablando de una ciudad que tiene iglesias a cada pocos pasos), las autorizades obligaban a las prostitutas y otras mujeres de mal vivir a cruzar el río Tormes, para alejarlas de la ciudad, antes de que comenzaran las procesiones. El encargado de llevar este traslado a buen puerto era un cura al que todos conocían como el Padre Putas. Cuando terminaba la Semana Santa, las prostitutas regresaban de nuevo a la ciudad y la vuelta de estas mujeres y el cese de la castidad y el pecado carnal de muchos hombres, se conmemoraba con una gran fiesta, que hoy se ha extendido a todos los rincones de la provincia y es el famoso Lunes de Aguas.
Con el regreso de las prostitutas, muchos varones iban a aguardar su llegada al río Tormes y se llevaban comida (el hornazo) para aligerar la espera. Esta es la historia del Lunes de Aguas. Se celebra siempre el lunes siguiente al Lunes de Pascua, o lo que es lo mismo, ocho días después del Domingo de Resurrección.

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