lunes, mayo 30, 2011

En Madrid

Me encuentro en el AC de Avenida de América. No veo por dormir. Lo primero que he hecho tras pasar los controles de la policía y recoger la maleta ha sido comer un bocata de jamón ibérico, ya que en el avión no nos han dado de cenar o no me he enterado porque he estado durmiendo todo el tiempo. Pero no he descansado. Ahora comienzan los efectos del jetlag. Mañana ya despertaré. Es cierto que tengo un autobús a las siete pero no lo voy a coger. Cuando me despierte, sin alarmas, soñando con un ángel, que cada vez está más cerca. He tenido tanto tiempo de avión que he reflexionado sobre ciertas cosas: porque lo que siento al mirarle a él no lo siento con nadie más, ni lo he sentido nunca. Y eso es como una bomba de relojería. Estoy casi segura que le vere esta semana. Tengo una necesidad vital de mirar a esos ojos perfectos y sentirme tocada por la magia. Así que me cruzare con él.
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