Ya tengo los billetes en la mano. Se dice pronto, pero en una semana estaré sobrevolando el mar de Tasmania y cerca ya de Auckland, al norte de Nueva Zelanda. A las diez de la noche (hora española) aterrizo. Allí serán las nueve de la mañana del día siguiente. Vaya lío de horas.
Hoy me han regalado un juego de maletas de color rojo. De momento, ya he comprobado que tengo autobús a las 9.20 h. del sábado hasta Madrid, y que llego con más antelación de las dos horas recomendables del aeropuerto. De Madrid salgo a las 15.45 h. desde la Terminal 4 (ya era hora que conociera la terminal más moderna del aeropuerto de Barajas) y en Londres tengo una espera de algo más de cuatro horas.
Me he estudiado las horas. Aún no he sacado el billete de autobús a Madrid, porque tengo que asegurarme de que es ese el trayecto que debo coger y no ir el viernes por la tarde. Lo que ocurre es que tengo que calcular el tiempo que necesito para ir desde la Avenida de América hasta el aeropuerto.
Las compañías aéreas son Iberia (primera vez también) de Madrid a Londres, y Air New Zealand hasta Auckland.
Si el viaje de ida me lleva un total de 26 horas en avión (sin contar el tiempo de espera de trasbordo), el de vuelta será un total de 34 horas, si no me he equivocado al hacer los cálculos teniendo en cuenta los cambios horarios. En el regreso hago dos trasbordos (en Auckland y Londres) y en los dos vuelos hay una parada técnica para que el avión baje a repostar (calculo que puede ser en Kuala Lumpur o en Bangkok, no lo especifica).
También tengo un vuelo interno desde la isla norte a la isla sur. Con lo que me gusta a mí volar...
Ahora sí que comienza la cuenta atrás. Estoy un poco como flotando. Menos mal que esta semana son fiestas y no se va a notar mucho dónde estará mi pensamiento.
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