Es genial estar en casa de nuevo. Tengo la habitación patas arriba, porque acabo de sacar todo de la maleta. De repente, he sentido una especie de garra en el estómago. Ha sido al pensar en él, en que quizás mañana le vea (o no). La garra de los nervios, del anhelo...
Tengo una ingente cantidad de fotos. No es de extrañar.
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