Estas palabras vienen a ser muy parecidas a las que escribí ayer por la tarde. Pero he añadido más cosas.
Ayer preparé la mochila, que es lo único imprescindible para el viaje, ya que lleva toda la documentación necesaria. Decía que la había comprado esta semana porque mi hermano pequeño me ha birlado mi mochila azul oscuro de Nike. Es más grande, porque quiero meter más cosas. Es lo que llevaré de equipaje de mano en el avión. Aún me falta meter un libro (estoy indecisa, aunque seguro que será de bolsillo) y la cámara de fotos.
En la imagen aparece la mochila, pero también la maleta, que aún está vacía.
La cámara de fotos la tengo cargando. Me voy a llevar la Canon que me traje el año pasado de Japón. Me estoy leyendo las instrucciones que me descargué en castellano (ya que las que venían con la cámara estaban en japonés, pero el idioma utilizado en la cámara es inglés).
He aprovechado a coger la cámara de vídeo que le traje a mi hermano pequeño el año pasado desde Japón. Creo que aún no la ha estrenado. Parece una pistola y ocupa tan poco... No me la llevaré, porque la de fotos y el móvil ya graban vídeos. Pero quería probarla hoy.
Entre la documentación del viaje, me he fotocopiado la parte de la guía que me dieron de Catai que habla de Nueva Zelanda. Es sobre toda Oceanía, de ahí que prefiera llevar mi propia guía de la misma editorial de siempre y que se concreta únicamente en el país. Las dos paradas de rigor, una a la ida y otra a la vuelta, son en Hong Kong, aunque creo que no nos bajamos del avión.
Imprescindible: dinero (dólares americanos y euros) y tarjetas de crédito. Lo llevo todo en un bolsillo oculto de la mochila. Junto al pasaporte.
Ayer leí que es aconsejable llevarse un sombrero para protegerse del sol. Luego me imaginé con un sombrero vaquero junto a un lago. Es posible que me traiga uno de allí. Para protegerme del sol.
No hay comentarios:
Publicar un comentario