Anoche me quedé dormida encima de la cama. No sé qué ocurrió ayer, porque tenía mucho sueño. No es de extrañar que esta mañana a las siete haya abierto los ojos. Pero ni siquiera me he levantado. He pensado que aún quedaba un rato para levantarme y me he dado media vuelta en la cama... para pensar en él.
Hace un rato que han empezado las fiestas. Se ve gente con petos y pañuelos pasando de un lado a otro, y es que es la hora del chiquiteo. Además ha salido el sol...
Es curioso, pero yo sigo en la oficina, aunque es cuestión de minutos.
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