jueves, mayo 12, 2011

En Ezcaray no están de fiesta

Esta mañana no podía acceder para escribir. Quizás mejor así, ya que entonces se sabría a qué hora he llegado a la oficina de Ezcaray. Es que me he levantado como si no hubiera descansado bien, lo que me ha recordado que anoche me costó muchísimo dormir. A las diez desayunaba aún en casa y cosa extraña, ya que habitualmente desayuno fuera. Estaba sola y tenía una terrible pereza para coger el coche. Además ha salido un día muy nublado.
Es hora de marchar. Ahora tengo el dilema de poner en funcionamiento la alarma.

Me voy a casa. Que esta tarde he de hacer muchas cosas.

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