sábado, abril 12, 2008

Un laberinto de puertas

A veces, en la vida, parece que recorremos un camino sin final que tiene muchas puertas a cada lado. Es como si cada puerta equivaliera a un sentimiento. Entonces habría puertas para la alegría, para la tristeza, para la felicidad, para la desazón...
Y a veces, nos vemos obligados a llamar a esas puertas, en otras ocasiones se abren por sí solas, con solo pasar ante ellas...
Y hay puertas donde tenemos depositadas nuestras esperanzas, aunque se mantienen cerradas. Mientras que aquellas puertas que desearíamos cerradas se podrían abrir de forma inesperada...
Lo más inquietante de todo esto es cuando no sabemos lo que nos espera al cruzar el umbral.

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