Llevo todo el día tarareando la misma canción de Ducan Dhu que en su tiempo tantas alegrías y penas me dio. La culpa es de este día gris y tormentoso donde la lluvia cae con ganas.
La lluvia cae sobre el suelo gris.
El tiempo pasa y no puedo reír.
La noche es larga, mi voz amarga.
Hoy he visto despertar el sol.
Y tus pupilas brillarán.
Es el día. Me noto más melancólica. Pensaba que los días tristes habían pasado y la lluvia me empuja a escribir, a llorar, a reír, a cambiar de estado de ánimo sin ton ni son. Me produce una tristeza infinita ver llover, o peor, ver el día sin colores. Y en la tristeza vuelven los fantasmas de los que ya no están.
He vuelto a mirar fotos de la persona que más he sentido perder en mi vida, y todavía hoy pienso que puede volver, que está cerca de mí y puedo seguir hablando con él. Sé que nunca podré reponerme a esa pérdida. He vuelto a revivir muchas cosas pasajeras y otras importantes. Y he vuelto a llorar, pues mis lágrimas se ponen de acuerdo con las gotas de la lluvia para caer en dulce sintonía.
He vuelto a mirar fotos de la persona que más he sentido perder en mi vida, y todavía hoy pienso que puede volver, que está cerca de mí y puedo seguir hablando con él. Sé que nunca podré reponerme a esa pérdida. He vuelto a revivir muchas cosas pasajeras y otras importantes. Y he vuelto a llorar, pues mis lágrimas se ponen de acuerdo con las gotas de la lluvia para caer en dulce sintonía.
Es la melancolía, el dolor pasajero, la tristeza que viene y va.
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