domingo, abril 27, 2008

Soñé que podía volar... y volaba...

Cuando cerré los ojos volaba. No sabía que era lo que me mantenía suspendida en el aire, pero allí estaba, con dos inmensas alas blancas despegadas hacia el horizonte, una línea que veía fugazmente, porque el sol, de frente, me cegaba.
Cuando era pequeña soñaba en innumerables ocasiones que volaba, que en la espalda comenzaban a nacer unas pequeñas alas de plumas blancas y, al salir a la calle, incontrolables, se elevaban hacia las alturas. Y todo lo veía desde arriba. Todo se había desvirtuado desde aquella mirada en las alturas, una mirada de niña inocente que era incapaz de posarse en tierra.
Era solo un sueño, aunque acudió a mí tantas veces que se me quedó grabado.

Ahora creo que lo que en el fondo sentía eran las ansias de libertad.

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