
Cuando nos encontramos ante una novela de Ken Follett, sabemos que nos encontramos ante un excelente narrador, intuimos que vamos a disfrutar de la historia que tenga a bien contarnos. Sus mejores novelas y, por ende, las más famosas (
Los pilares de la Tierra,
Un mundo sin fin), han pasado de las mil páginas.
La caída de los gigantes no es menos, sin embargo, ésta pertenece a una trilogía titulada
The Century, con tres novelas que tocarán tres de los momentos más significativos del siglo XX: La Iª Guerra Mundial (en
La caída de los gigantes), La IIª Guerra Mundial y la Guerra Fría. Es obvio que las dos partes que completan la trilogía se harán esperar, tanto tiempo como a Ken Follett le cueste escribirlas, con todo el tejemaneje que lleva la producción editorial de un libro, la publicidad y la definitiva llegada a manos de los lectores. Así que al menos tendremos que esperar unos años antes de que la segunda parte vea la luz.
No soy una experta en la Iª Guerra Mundial. Siempre me atrajo mucho más la Segunda; en principio porque siempre nos sentimos más atraídos por los acontecimientos más cercanos en el tiempo, pero sobre todo porque fue mucho más cruenta y demoledora, hechos que terminan insensibilizando a cualquiera. Reconozco que este libro me ha aportado muchos datos históricos que desconocía sobre la Primera Gran Guerra. Es una magnífica historia. Ken Follett se ha lucido en esta novela, pues, de alguna manera, toca todas las facciones que entraron en batalla desde 1914 hasta 1918.
Una novela se convierte en única gracias a sus personajes. El entramado de protagonistas de La caída de los gigantes es inmenso, gracias a sus perfiles sabiamente esbozados. ¿Mis favoritos? Walter y Maud, no sólo porque fueran capaces de seguir a su corazón pese a la peligrosidad que eso conllevaba en tiempos de guerra, ya que, si su secreto se hubiera sabido antes de tiempo, hubieran sido considerados traidores a su país de origen. Su boda en secreto les convierte en dos adelantados a su tiempo, en dos personas que no les importa luchar contra las conveniencias sociales del momento, a pesar de que podrían perder todo (riquezas, títulos, herencias). Lo que a ellos dos les importa de verdad es estar con la persona amada. Lo que ellos hacen es algo heróico: se casan en secreto antes de comenzar la guerra, siendo conscientes de que sus países originarios (Alemania e Inglaterra) lucharán entre sí, y van a ser fieles durante cuatro años sin verse y sin saber si la otra persona habrá muerto durante la guerra. Su actitud, tanto de uno como de otro, es digna de admiración.
Por supuesto, también hay un personaje que no me gusta y ése es Lev Peshkov. Me parece un personaje inmaduro y superficial, tendente a meterse en todo tipo de líos. Es un personaje que, a lo largo de toda la novela, me termina sacando de quicio. Me parece tan frívolo, tan inmoral, tan egoísta, tan inhumano… El único momento en que le encuentro algo más humano es cuando está con su hija Daisy, pero ignora al resto de hijos que ha ido dejando por el mundo. Me parece un personaje insoportable.
La novela comienza su círculo en una mina: Billy acaba de cumplir trece años, pero ese día no irá a la escuela, sino que empezará a trabajar en la mina de carbón. En los últimos años, Billy, después de la guerra, volverá a bajar a esa misma mina como trabajador. Esos dos momentos son diferentes, ya no sólo porque ha transcurrido una guerra en el medio (y obviamente Billy ha tenido que convertirse en soldado e ir a Francia a luchar por su país), sino por los acontecimientos políticos. En 1914 la mina de Aberowen perfenece a la aristocracia local, al conde Fitzherbert (comúnmente llamado Fitz); en 1918, los trabajadores tienen sus derechos y la palabra del conde apenas tiene peso. Él tiene miedo porque cree que también en Gran Bretaña podría ocurrir una revolución como la que aconteció en Rusia en 1917.
Billy Williams es un joven galés que trabaja en la mina de carbón de Aberowen. Su padre es presidente del Comité de Trabajadores, un buen orador y hombre de gran influencia sobre los derechos de los trabajadores, pero se le considera un idealista en los momentos previos a la guerra, porque nadie considera que los mineros tengan más derechos que el del sustento diario en una mina donde cualquier día podrían perder la vida. Ethel Williams, hermana de Billy, trabaja como ama de llaves en casa del conde Fitz, que se enamora profundamente de ella. Su relación terminará cuando Ethel se quede embarazada del conde y decida marcharse a Londres, exigiéndole a Fitz que le compre una casa donde criar a su hijo.
El conde Fitzherbert es un hombre adinerado de Gales, con mucho peso en la política de Londres. Está casado con Bea, una princesa rusa, que no le satisface. Ella siempre echa de menos su país y se siente como la extranjera que es en un país extranjero. La hermana del conde, Maud Fitzherbert, es una radical feminista. Sin apenas herencia, porque todo lo ha recibido su hermano excepto una pequeña asignación mensual, vive a expensas de Fitz. En el círculo de amigos de su hermano conoce a Walter von Ulrich, un conde alemán del que termina enamorándose, y se encuentra con que el conde alemán también la quiere. La guerra que enfrentará a sus países respectivos podría ser una traba para su amor.
Gus Dewar es un joven estadounidense que se convertirá en uno de los hombres más allegados del presidente Woodrow Wilson. En Londres será invitado a las fiestas de las altas esferas, donde entablará amistad con Walter von Ulrich, Maud y el conde Fitzherbert, entre otros.
Grigori y Lev Peshkov son dos hermanos que malviven en San Petersburgo. Se quedaron huérfanos muy pronto y han tenido que sobrevivir al hambre y a las mezquindades de un país campesino, donde la riqueza se encuentra en unas pocas manos. Trabajan en una fábrica donde se producen locomotoras de tren para transportar armamento pesado. Grigori es la cabeza sensata que saca de apuros a su hermano menor, Lev. Grigori está ahorrando para comprar un pasaje a Norteamérica, porque cree en la democracia.
El asesinato en Sarajevo del archiduque Francisco Fernando, heredero al trono de Austria, en 1914, desencadena una guerra atroz entre las más relevantes potencias europeas. A casi todos los protagonistas les pilla la noticia en Londres.
Todos los protagonistas de la novela irán a la guerra, que se convertirá en un sinfín de batallas que siempre quedan en tablas, hasta que en 1917 se produzca la Revolución Rusa, por lo que Rusia tendrá que retirarse de la guerra y, ese mismo año, Estados Unidos declare la guerra a Alemania, haciendo que la balanza se decante en la victoria de los aliados.
Considero que es un magnífico libro.