Subimos las escaleras para llegar a la colina Capitolina, donde se encuentra el Campidoglio, justo al lado del Monumento a Vittorio Emanuele II, y desde aquí también se accede al Foro Romano, justo donde se encuentra una pequeña estatua de Luperca dando de mamar a Rómulo y Remo.
Esta colina, tras haber conocido los esplendores de la Roma antigua, fue poco a poco abandonada hasta reducirse, en la Edad Media, a pasto de cabras, motivo por el cual también se le conocía como Monte Caprino.
A partir del siglo XII, cuando se eligió el Tabularium como sede del Ayuntamiento, empezó a recuperarse la zona. En el siglo XVI, el Papa Paulo III, con ocasión de la visita a Roma de Carlos V, pidió a Miguel Ángel que remodelara la plaza. Miguel Ángel renovó las fachadas del Palazzo Senatorio (correspondiente al antiguo Tabularium) y del Palazzo dei Conservatori, así como proyectó la construcción del Palazzo Nuovo, para darle a la plaza una forma trapezoidal embellecida con esculturas clásicas.
El centro de la plaza está presidida por la estatua ecuestre de Marco Aurelio, aunque la estatua real se encuentra en el interior de los Museos Capitolinos, que se encuentran justo al lado.



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