jueves, septiembre 12, 2024

Viaje a Roma: el Panteón (de Agripa)


Tiene más de 2000 años de antigüedad y sigue impresionando igual que impresionó cuando se construyó. En la actualidad es el monumento antiguo mejor conservado del mundo y dentro alberga una iglesia. Su envejecida fachada evidencia su edad, pero resulta fascinante cruzar sus enormes puertas de bronce y contemplar la mayor cúpula de mortero jamás construida.


El Panteón data del año 125 d.C. y fue construido por el emperador Adriano sobre un templo anterior, erigido por Marco Agripa en el año 27 a.C. El templo de Adriano estaba dedicado a los dioses clásicos: el nombre de Panteón deriva de los vocablos griegos pan (todo) y theos (dios), pero en el año 608 fue consagrado como iglesia cristiana y hoy su nombre oficial es Basilica di Santa Maria ad Martyres.

En el exterior, el monumental pórtico de entrada consta de 16 columnas de 11,8 metros de altura, rematadas por un frontón triangular. Tras ellas, dos puertas de bronce de 20 toneladas -restauradas en el siglo XVI- dan acceso a la rotonda central.


Al penetrar la luz por el óculo (orificio de 8,7 metros de diámetro en la cúpula), el interior cilíndrico revestido de mármol se antoja inmenso. Frente a la entrada se sitúa el altar principal y, a la izquierda, las tumbas del pintor Rafael, el rey Humberto I y Margarita de Saboya. En el lado opuesto de la rotonda se encuentra la tumba del monarca Víctor Manuel II.

Tumba de Rafael Sanzio

La cúpula, considerada el logro arquitectónico más importante de los romanos, fue la cúpula más grande del mundo hasta el siglo XV, cuando Brunelleschi la superó con su cúpula del Duomo de Florencia. Su aspecto armónico se debe a una simetría calibrada con precisión: el diámetro es igual a la altura interior del edificio (43,4 metros). En su centro, el óculo desempeña un papel clave al absorber y redistribuir las descomunales fuerzas de tensión.


El Panteón fue concebido como un espacio cerrado y un espacio abierto al mismo tiempo, como un cuadrante astrológico. Las horas van girando con la luz recorriendo la cúpula. El disco de luz queda suspendido como un escudo de oro. Esta relación entre espacio y luz es un gran descubrimiento de la antigüedad romana.

Nosotros llegamos y había una larga fila en las máquinas comprando entradas, hasta que pregunté a un guarda jurado y me dijo que podíamos entrar. La entrada es de cinco euros por persona y lo cierto es que merece la pena, porque impresiona tanto... El juego de luces es tan maravilloso...

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