Desde el Circo Massimo, decidimos ir a buscar la iglesia de Santa Maria in Cosmedin, donde se ubica la Bocca della Verità, aunque no entramos al porche, sino que la vimos desde fuera porque pegaba el sol y había fila. Desde allí tomamos la Via del Teatro di Marcello para llegar hasta la Piazza di Venezia. Aquí hay una serie de monumentos antiguos fantásticos, que bien merecen una mención.
A un lado quedaba el Arco di Giano (Arco de Jano), un cuádruple arco romano de dieciséis metros de altura. Seguramente data del siglo IV. No se considera un arco triunfal, sino que más bien estaría indicando uno de los límites del Foro Boario. Es una estructura con nichos y medias cúpulas en forma de concha. Dentro de estos nichos había pequeñas columnas que se arrancaron en la Edad Media, al construir una fortaleza en la parte superior. Seguramente en sus orígenes estaba coronado por una pirámide.
El Templo de Hércules Vencedor tiene planta circular con peristilo griego (completamente rodeado por columnas). Data del año 120 a.C. y consiste en una cella circular dentro de un anillo concéntrico de columnas corintias.
El Templo de Portuno es del siglo I a.C. Se trata de una construcción religiosa con columnas de orden jónico, coronadas por un frontón en su parte delantera. Se cree que estuvo dedicado a Portuno, divinidad protectora del puerto fluvial.
Aunque hay muchos más edificios en esta calle, o al menos ruinas y restos de edificios antiquísimos, termino con el Teatro Marcello, un antiguo teatro parcialmente conservado. Su construcción fue iniciada por Julio César antes de su asesinato y fue terminado por Augusto entre los años 13 y 11 a.C.
Se considera uno de los primeros espacios escénicos permanentes de Roma. Fue dedicado a Marco Claudio Marcelo, sobrino y heredero de Augusto, ya que el príncipe había muerto prematuramente antes de que se terminara el edificio. Cuando las obras aún no habían concluido, Augusto celebró aquí los Juegos Seculares, cantados por Horacio.






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