martes, febrero 19, 2013

Sale el sol por la mañana

Esta mañana me he cruzado con él sin esperarlo. Creo que en ese momento no sabía ni dónde meterme. La ocasión ha surgido sin más. A eso de las once he ido con su compañero a la oficina. 
Cuando le seguía escaleras arriba casi deseaba que no estuviera el ángel. Me he obligado a no mirar hacia su mesa, pero ha sido imposible. Mis ojos, incontrolables, se han vuelto a mirar hacia donde podía estar... y allí estaba. Con esa mirada perfecta, con ese aura angelical...
Después no paraba de mirar de reojo. Había algo en mí demasiado impetuoso. Una parte que intentaba buscar conversación, y la he encontrado. Una parte de mí que me obligaba a mantenerme en silencio y mirar al frente. Ha sido cuando he escuchado su voz, me he vuelto a mirarle. No sabía si me hablaba a mí o a sus compañeros. "Como si estuviéramos de lunes". Creo que he levantado las cejas, en una expresión de quien no entiende lo que está escuchando, pues mi mente estaba procesando que lunes, desde luego, no era. Entonces me he perdido en sus ojos, él consciente de ello. "Es que el ordenador no quiere arrancar". Entonces sí, me he acercado a mirar su monitor, siendo consciente de que me aproximaba a él, deseando acercarme mucho más, grabando en mi mente la ropa que llevaba, para volver a mirarle a los ojos. 
Creo que él se ha percatado de que yo podía enrojecer en cualquier momento, no que me sintiera incómoda, porque no era eso, más bien estaba a gusto. Ha sido al mirar al frente, cuando he escuchado su voz, que yo hubiera ido con otra persona para perderme en su mirada perfecta. 

A veces sale el sol por la mañana. 

Es entonces cuando he deseado de verdad quedarme allí el resto del día. Cerca de él. Mirando las cosas bellas que hay en sus ojos. Escuchando esa voz tan sensual. Besándole. Estaba guapísimo, por cierto.

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