jueves, febrero 28, 2013

Dulces sueños que quedan por soñar

Si pudiera pedir un deseo, sólo me gustaría que él estuviera aquí conmigo, poderle abrazar, perderme en la profundidad de su mirada y dejar que los latidos de mi corazón bailen al compás de su voz. Su abrazo me brindaría el calor que esta noche invernal me quita. Él conoce mi intensa aversión a la nieve, al frío y al invierno.
Lamentablemente hay ciertas situaciones que, sea por la razón que sea, no pueden ser. Y no siempre hemos de tener todo lo que queremos. ¿Quién sabe si en un tiempo todo se ve de forma diferente?

A estas horas, casi todas las noches me acuerdo de él. Anoche incluso, sin pensarlo, llegué a desearle dulces sueños. 

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