domingo, febrero 17, 2013

Medianoche

A medianoche me he ido a pasear con el perro. El silencio era inquietante, impactante más bien. No había un alma en la calle. No se escuchaba ni siquiera el ruido de un canal de televisión lejano. No pasaba ni siquiera un coche. Me he estremecido.
Podía haberme preparado y haber marchado a tomar unas cervezas. Pero aún no quiero encontrarme con él. No estoy preparada para perderme en la profundidad oceánica de esos ojos perfectos sin sentir escalofríos. Y además, después de mis palabreas del día de los enamorados, me ruborizaría inevitablemente.
Aunque inquietante y silenciosa, la noche estaba tildada de una magnífica belleza.
He regresado a casa y me he hecho un ovillo mientras terminaba de leer el último libro.

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