Hoy es uno de esos días grises dotados de una sensibilidad especial para escribir. En días como hoy le recuerdo a él, busco entre las gotas de lluvia lo que significaba antes para mí y esa especie de anti-atracción que siento ahora, como si algo en él me alejara cada día un poco más.
Esta ciudad es demasiado pequeña, tan diminuta como para ser consciente de que en cualquier momento puedo encontrarme con él, pero es cierto que me voy alejando. Al principio, lo hacía caminando de puntillas, no fuera a ocurrir que... apareciera. Porque yo tengo esa especie de suerte o fortuna que cuando pienso en algo ocurre más bien lo contrario. Ahora es obvio que le evito con todo mi corazón y toda mi alma, no vaya a ser que de alguna manera pueda romperme el corazón una vez más. Sé lo que conlleva, pues aunque le quiero con locura sé que me estoy desenamorando, que quizás he dado un enorme mordisco a esa decepción que me ha inundado desde hace semanas.
Pero hay días en que estoy con gente muy cercana a él, e inevitablemente él me viene a la cabeza. Como hoy. Me encuentro tan desarraigada de todo que a veces tengo que tomar duras decisiones.
Le quiero, sí, pero... Ahora sólo encuentro "peros".

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