
No es una novela que yo me hubiera comprado por mí misma. Más bien vino con el montón de libros que me entregaron por Navidad. Lo cierto es que como tiene un final inesperado, después de unos días leyendo algo que me parecía insípido, lo que me impulsaba a terminar cuanto antes, el final me ha sorprendido. Supongo que si la novela hubiera terminado bien hubiera resultado demasiado sosa.
La idea de la novela es clara: ¿Qué impulsa a alguien que lo tiene todo a desear más, pese a cargarse todo lo que tiene? El final de la novela se basa en el principio de la hamartia (de la Poética de Aristóteles), que en última instancia nos lleva al principio de causa y efecto.
En griego, la palabra hamartia tiene sus raíces en la noción de errar el tiro, no dar en el blanco e incluye un amplio espectro de acontecimientos, desde el accidente hasta el error, así como el dolo o el pecado. En la Ética a Nicómano, hamartia se describe por Aristóteles como una de las tres clases de ofensas que un hombre puede infligir a otro. Hamartia es una ofensa cometida por ignorancia (cuando la persona afectada o el resultado no son lo que el agente suponía que eran). Esto implica que el personaje incurre en un error fatal, basándose en un autoconocimiento incompleto.
Esta idea aristotélica es la que, al final, convierte la novela que venía siendo insípida, sin nada nuevo que aportar, en algo que merece la pena cuando está a punto de acabar. Sin esta idea, la novela hubiera sido simplona.
Harry y Maddy Winslow son un matrimonio cuarentón bien avenido, con un hijo pequeño, Johnny. Son la familia ideal, el ideal que seguir. Lo tienen todo. ¿Por qué uno de los dos habría de desear más? Ahí es donde se demuestra el inconformismo humano en general.
Un día entra en la familia Winslow Claire, una joven lozana y bella, que se enamora de Harry, al que le atrae su fama como escritor, su cordialidad, su buen humor. Al principio Harry obvia las señales, obvia las palabras de la joven, hasta que su familia y por asuntos de su trabajo, debe marchar a pasar un año a Roma. Allí empezará la verdadera relación, cuando Claire decida ir a París para comenzar una tórrida aventura con Harry que comenzará a hacer numerosos viajes a la capital francesa con el fin de dar rienda suelta a su deseo con la joven.
Pero un despiste hace que Maddy, una mujer encantadora y de un físico descomunal, descubra que su marido está viviendo una aventura, lo que le impulsará a coger un avión y volver a Nueva York con su hijo. Se irá a casa de su amigo Walter, un rico abogado soltero que siempre ha estado a su lado. En realidad, Walter siempre ha estado enamorada de ella, pero nunca se ha sobrepasado. Y es el narrador de la historia. Walter hará de intermediario entre Maddy y Harry, e incluso rescatará a Maddy de la vida nocturna que ha escogido en las últimas semanas. Ella recapacita sobre su matrimonio y decide marcharse a México a reflexionar sobre si debe o no volver con su marido. En esas vacaciones deja a Johnny con Harry.
La víspera de que Maddy regrese a casa, Harry y su hijo se van a volar en una avioneta. Tendrán un accidente que acabará con la vida de los dos. Nadie comprende lo ocurrido, puesto que Harry había sido piloto en el ejército y la avioneta estaba en óptimas condiciones.
Maddy no podrá reponerse de esta pérdida. Sólo el anciano padre de Harry comprende que su hijo ha pecado, que todo es fruto de la idea aristotélica de la hamartia. Maddy se terminará casando con Walter porque no puede soportar la idea de una vida de soledad con la ausencia de las dos personas a las que más quería en el mundo.
Walter encontrará la última novela de Harry, inacabada, una larga carta de amor a Maddy, y cuando pasan los años decide quedar con Claire para que le aclare algunas lagunas. Han pasado diez años. Claire sigue despampanante, se ha casado con un banquero, tiene dos hijos y está embarazada de cinco meses. Claire le confiesa que Harry había roto la relación con ella mucho antes de que Maddy se fuera a México, porque nunca había dejado de amar a su esposa, pero sobre todo porque quería volver con ella. Al final, le entrega un sobre con fotografías. En una de ellas aparece la familia actual de Claire y Walter descubre que el hijo de nueve años no es fruto de su matrimonio, sino que es hijo de Harry. Walter decide no contarle nada a Maddy.
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