Hay momentos en que me embarco en libros de denuncia social, de crítica política, porque en ciertos momentos llega esa imperante necesidad de conocer lo que está ocurriendo a nuestro alrededor.
Este libro ha sido concebido, investigado y escrito por dos
periodistas de investigación que denuncian la mala administración que existe en
nuestro país, que critican cómo paulatinamente el poder central se ha ido
descentralizando en focos autonómicos cuyas normativas, a día de hoy, tienen
más peso que cualquier ley que provenga del Gobierno central.
Cada vez estoy más convencida de que estamos gobernados por una pandilla de ladrones y usureros que sólo buscan el beneficio privado, y me remuerde la conciencia cada vez que pienso en no haber marchado, hace unos años, a Alemania para quedarme allí a trabajar y, en todo caso, a vivir. Cuando tuve ocasión de decidir sobre ello y preferí el trabajo seguro aquí que la incertidumbre allí.
El libro viene a tocar de cerca cómo se rige la política desde el punto de vista de las autonomías, porque cuando el poder central delega en ellas más competencias, cada decisión tomada en cada Comunidad Autónoma impulsa a un caos laberíntico en el conjunto global de la población. Es decir, hemos pasado a una política "de provincias" que se contradice con la política en la Comunidad Autónoma de al lado, lo que lleva a una situación caótica que se acrecienta con la crisis en la que se encuentra inmerso nuestro país. Bienvenido a la España de los chiringuitos locales, donde todos ponen su granito de arena y donde todos quieren destacar.
España es un conglomerado de administraciones tal que para desenrollarlo tendrá que pedir ayuda a Angela Merkel y el resto de políticos europeos. Si en vez de tener veinte administraciones públicas para una misma cosa (lo que ocurre en La Rioja con la Sanidad cuando únicamente tenemos un hospital) ¡cuánto dinero se ahorraría España! Porque al final se recorta de los servicios más imprescindibles, como Sanidad y Educación, cuando hay tanto donde recortar (funcionarios que no son tales sino productos del "enchufismo" burocrático, ex gobernantes que viven en su reino dorado con unos salarios por un trabajo que sólo tiene de profesión la denominación teórica, vehículos oficiales que triplican los que hay en Estados Unidos, 19 normativas distintas según cada comunidad o ciudad autónoma y todas difieren del Gobierno central...).
En este libro se tocan los diversos niveles de nuestra sociedad y se ponen ejemplos variados de Comunidades Autónomas, de sus líderes, de sus normativas, y de cómo este conglomerado hace la situación para el ciudadano de a pie más complicada de lo que es. Por ejemplo, si vas a poner una queja a la Organización de Consumidores y Usuarios, tienes tantas oficinas y tantas personas que se echan la pelota unas a otras que no sólo te enviarán de una oficina a otra sino que además no te darán una respuesta. Esto hace que se enquiste todo en el tiempo, a todos los niveles: sanidad, educación, justicia, fuerzas de seguridad, medio ambiente, infraestructuras...
Leer este libro enriquece. Y también deprime (sobre todo cuando habla del derroche de millones de euros que gastan los políticos en cosas a veces superfluas -aeropuertos sin aviones- a costa del contribuyente, que siempre es el mismo el que paga).
El libro viene a tocar de cerca cómo se rige la política desde el punto de vista de las autonomías, porque cuando el poder central delega en ellas más competencias, cada decisión tomada en cada Comunidad Autónoma impulsa a un caos laberíntico en el conjunto global de la población. Es decir, hemos pasado a una política "de provincias" que se contradice con la política en la Comunidad Autónoma de al lado, lo que lleva a una situación caótica que se acrecienta con la crisis en la que se encuentra inmerso nuestro país. Bienvenido a la España de los chiringuitos locales, donde todos ponen su granito de arena y donde todos quieren destacar.
España es un conglomerado de administraciones tal que para desenrollarlo tendrá que pedir ayuda a Angela Merkel y el resto de políticos europeos. Si en vez de tener veinte administraciones públicas para una misma cosa (lo que ocurre en La Rioja con la Sanidad cuando únicamente tenemos un hospital) ¡cuánto dinero se ahorraría España! Porque al final se recorta de los servicios más imprescindibles, como Sanidad y Educación, cuando hay tanto donde recortar (funcionarios que no son tales sino productos del "enchufismo" burocrático, ex gobernantes que viven en su reino dorado con unos salarios por un trabajo que sólo tiene de profesión la denominación teórica, vehículos oficiales que triplican los que hay en Estados Unidos, 19 normativas distintas según cada comunidad o ciudad autónoma y todas difieren del Gobierno central...).
En este libro se tocan los diversos niveles de nuestra sociedad y se ponen ejemplos variados de Comunidades Autónomas, de sus líderes, de sus normativas, y de cómo este conglomerado hace la situación para el ciudadano de a pie más complicada de lo que es. Por ejemplo, si vas a poner una queja a la Organización de Consumidores y Usuarios, tienes tantas oficinas y tantas personas que se echan la pelota unas a otras que no sólo te enviarán de una oficina a otra sino que además no te darán una respuesta. Esto hace que se enquiste todo en el tiempo, a todos los niveles: sanidad, educación, justicia, fuerzas de seguridad, medio ambiente, infraestructuras...
Leer este libro enriquece. Y también deprime (sobre todo cuando habla del derroche de millones de euros que gastan los políticos en cosas a veces superfluas -aeropuertos sin aviones- a costa del contribuyente, que siempre es el mismo el que paga).
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