
Siendo Maldito karma el que otorgó la popularidad al autor, reconozco que el primer libro que me leí de él, Jesús me quiere, no me llamó especialmente la atención. Así que es comprensible que como el otro libro me pareció la típica novela que hubiera podido pasar sin leer, éste directamente no lo hubiera leído a no ser... que me lo hubieran regalado, que es lo que en realidad ha ocurrido. Lo cierto es que no tiene nada que ver con el otro, regalando al lector unos momentos hilarantes a lo largo de sus trescientas páginas.
Hace pensar, en el sentido de que toca el asunto de la reencarnación como si fuera la cosa más normal del mundo, pero esa "acumulación de buen karma" a la que se alude en toda la novela crea cierto aire de optimismo.
Además, el libro se lee de una sentada.
La famosa presentadora de la televisión alemana Kim Lange sufre un accidente (el váter de una estación espacial la mata cuando se encuentra en la azotea de un hotel), causando gran confusión. Cuando abre los ojos se encuentra con que se ha reencarnado en una hormiga obrera y se encuentra en un hormiguero de su jardín en su casa de Postdam. Ante sus ojos ve cómo su amiga del pasado, Nina, ha vuelto a su funeral y pretende hacerse un hueco en la vida que ella tuvo y entre su familia. Kim conocerá a Buda, que le irá recomendando ir acumulando buen karma, es decir, que debe buscar hacer el bien a su alrededor sin pensarlo, para poder reencarnarse en un animal más grande. Desde entonces, Kim deseará ser un perro.
En el hormiguero conoce al célebre Giacomo Casanova, con el que "resucitará" en sus reencarnaciones futuras. Kim y Casanova dejarán de ser hormigas cuando intenten salvar de la inundación del hormiguero, cuando Kim descubre que su marido Álex ha ido a por una manguera. Se reencarnarán en cobayas y Kim intentará salvar a uno de sus "hermanos" de morir atropellado por un coche. Durante dos años se reencarnará en otros animales, hasta que consigue ser un perro que será adoptado por su familia. Con Kim como un perro y con Casanova como un gato, intentarán impedir la boda entre Álex y Nina.
Durante estos años, Kim va acumulando buen karma, y comprende de lo desatendidos que ha tenido a su marido y a su hija, de cómo le quitó el puesto de trabajo a su predecesora, de lo poco que ayudaba a nadie en general.
Buda se vuelve a encontrar con ella en la antesala del nirvana, donde Kim luchará contra el nirvana, porque quiere volver con su familia, porque quiere proteger a su hija y, sobre todo, porque se ha dado cuenta de que sigue enamorada de Álex. Se reencarnará en una mujer gorda que pone perritos calientes en Hamburgo. Sin dinero, conseguirá llegar a Postdam y acceder a su familia. Porque al leer profundamente en sus ojos, quienes la conocieron en la otra vida descubren el alma de Kim. Pero ella no puede decir quién es, porque Buda se lo está impidiendo.
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