
Ésta es una historia de amor, pero se trata de un amor inalcanzable, pues los personajes están viviendo en diferentes períodos de tiempo. Por lo tanto, el final es irreal, aunque tan irreal como la película.
El tiempo es como un río que va siguiendo el curso normal. A veces, ese curso se puede dividir en dos, pero los afluentes jamás podrán entrecuzarse, sino que irán paralelos. Y mucho menos se puede alterar el curso de los acontecimientos, tal y como ocurre aquí. Al menos es como yo lo veo.
La doctora Kate Forster (Sandra Bullock) se muda de la casa del lago donde vivía hasta ahora, una casa construida en cristal. En el buzón deja una carta para el posterior propietario.
El arquitecto Alex Wyler (Keanu Reeves) recoge la carta. Comienza un contacto continuado de misivas por las que terminan enamorándose. Pero hay un obstáculo: ella vive en el año 2006 y él vive en el 2004.
Alex intenta darse a conocer en el ámbito de amigos de ella dos años antes, pero obviamente, Kate no sabe quién es. Así que solo pueden citarse para el futuro.
El tiempo es como un río que va siguiendo el curso normal. A veces, ese curso se puede dividir en dos, pero los afluentes jamás podrán entrecuzarse, sino que irán paralelos. Y mucho menos se puede alterar el curso de los acontecimientos, tal y como ocurre aquí. Al menos es como yo lo veo.
La doctora Kate Forster (Sandra Bullock) se muda de la casa del lago donde vivía hasta ahora, una casa construida en cristal. En el buzón deja una carta para el posterior propietario.
El arquitecto Alex Wyler (Keanu Reeves) recoge la carta. Comienza un contacto continuado de misivas por las que terminan enamorándose. Pero hay un obstáculo: ella vive en el año 2006 y él vive en el 2004.
Alex intenta darse a conocer en el ámbito de amigos de ella dos años antes, pero obviamente, Kate no sabe quién es. Así que solo pueden citarse para el futuro.
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