
A veces le odio por no marcharse nunca. A veces le ansío por ser quien es. Escucho su voz en la oscuridad. Le oigo sonreír. Veo sus ojos parpadeando bajo la luna invernal. Veo el fuego de sus pupilas, pero también el candor que anida en ellas.
Es un hechizo que me tiene embrujada desde hace mucho tiempo. Un hechizo que produce alegrías y penas, pero que va rasgando la piel, dejando una profunda huella, un reguero de sangre inmaculada que recorre surcos misteriosos...
Es un hechizo que me tiene embrujada desde hace mucho tiempo. Un hechizo que produce alegrías y penas, pero que va rasgando la piel, dejando una profunda huella, un reguero de sangre inmaculada que recorre surcos misteriosos...
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