Hace ya unos meses, vi un reportaje en televisión sobre el último libro de Noah Gordon, un libro de temática completamente distinta a la que él suele utilizar en sus novelas (judaísmo y medicina). Contaban que se había documentado mucho en nuestro país, tanto en la historia del siglo XIX para utilizarla como trasfondo, como -lo esencial de la novela- en el proceso de elaboración del vino. Para esto, acudió a los viñedos de la zona del Penedès. El título original de la novela es The bodega, lo que forma parte del tributo a nuestro país que el autor nos regala en formato de libro.
Hay un momento en el libro que me recordó nociones interesantes (que me contó mi padre) sobre el proceso de elaboración del vino. Mientras el jugo está fermentando, desprende gases tóxicos que pueden matar con solo respirar. Es peligroso entrar en el lagar en esta época y los viticultores, expertos en lo suyo, llevan consigo cerillas. Si la cerilla encendida se apaga, no se puede entrar en el lagar.
Gordon utiliza otra imagen, la de ir con un pajarillo en una jaula, y si el ave muere, hay que salir pitando de allí.
Como aspectos negativos y anclada a unas raíces siempre acompañadas de cepas, el título no sería exacto. La bodega que nos muestra el autor es más lagar que bodega. Un lagar es exactamente el lugar donde se pisa y se fermenta la uva, un lugar fresco donde el vino va recorriendo las diversas etapas de su vida, antes de ser embotellado y llevado a los labios de quienes lo degustarán en el futuro. Pero reconozco que a la palabra "bodega" se le han terminado dando otros usos más amplios y no se limita simplemente a "aquel lugar donde se almacena el vino".
Josep Álvarez trabaja en una tierra de viñas del Languedoc francés. Lleva dos años allí, donde ha aprendido todo lo necesario sobre la uva y el vino. Monsieur Mendes está contento con él y con su trabajo, pero aquel día tiene que darle una mala noticia: su padre, Marcel Álvarez, ha muerto. Pese a la salida precipitada de España, Josep cree que ya no corre peligro para volver y, aunque allí lleva una vida más próspera de lo que jamás llevaría en Cataluña, decide regresar a su tierra.
En su pueblo, Santa Eulàlia, cerca de Barcelona, se instala en su casa, donde su hermano Donat ha puesto el cartel de que está en venta. Josep le compra la casa a su hermano, a pesar de que sabe que tendrá dificultades.
Su padre tenía una finca de cuatro hectáreas con cepas de diferente uva para la producción de vinagre. Él, ahora especializado en vino, cree que puede utilizar una parte de su tierra para producir vino.
Allí se encuentra con viejos amigos. El viejo Nivaldo, el tendero de origen cubano, es uno de ellos. Con sus vecinos, Torras y Marimar, hace un pacto para hacer la vendimia de las tres fincas juntos. Marimar tiene un hijo, Francesc, que tiene una pierna más corta que otra. Josep le trata muy bien y, muy pronto, se hacen amigos. Josep sabe que el padre del niño está muerto, pero no se atreve a decírselo a Marimar. Entonces recuerda las horribles circunstancias que le hicieron salir apresuradamente del país.
Los hijos segundones de algunas familias estaban destinados a un futuro incierto. Un día, llegó un hombre, el sargento Peña, que les dio instrucción como soldados. Cuando estaban lo suficientemente preparados, fueron a Madrid, donde debían matar a un hombre. Fueron utilizados como cabeza de turco para matar al General Prim, jefe del gobierno en aquella época. Josep huye a Francia con siete pesetas en el bolsillo y allí pide trabajo a unos franceses que, años antes, habían visitado Santa Eulàlia.
Ahora, todos sus compañeros adiestrados por el sargento Peña están muertos. Josep es uno de los pocos hombres del pueblo que sabe leer y el alcalde le propone como concejal. Ésa es la pista para que Peña le encuentre.
Su vecino Torras le vende también su finca y Josep decide comprometerse en matrimonio con Marimar. Es elegido para ocupar una posición entre los castellers (torres humanas de ocho pisos, típicas de Cataluña) de su pueblo, y en una competición contra los de Sitges ve, desde arriba, al sargento Peña.
Desde entonces tiene pesadillas. Se afana en convertir una cueva que ha encontrado en el suelo en bodega. La producción de vino le va bien, pues ha empezado a elaborar un buen vino. Una noche, el viejo Nivaldo viene a su casa y le lleva a la tienda, donde está el cadáver de Peña. Josep le entierra de pie entre la pared de la bodega, construyendo una pared de piedra que oculte el cuerpo de aquél que le hubiera asesinado sin dudarlo.
Feliz con su nueva familia, un día tiene una visita especial: el señor Mendes, que, después de probar el vino, le compra 2/3 de la cosecha, ya que en Francia ha llegado la filoxera que está destruyendo todos los viñedos.
Hay un momento en el libro que me recordó nociones interesantes (que me contó mi padre) sobre el proceso de elaboración del vino. Mientras el jugo está fermentando, desprende gases tóxicos que pueden matar con solo respirar. Es peligroso entrar en el lagar en esta época y los viticultores, expertos en lo suyo, llevan consigo cerillas. Si la cerilla encendida se apaga, no se puede entrar en el lagar.
Gordon utiliza otra imagen, la de ir con un pajarillo en una jaula, y si el ave muere, hay que salir pitando de allí.
Como aspectos negativos y anclada a unas raíces siempre acompañadas de cepas, el título no sería exacto. La bodega que nos muestra el autor es más lagar que bodega. Un lagar es exactamente el lugar donde se pisa y se fermenta la uva, un lugar fresco donde el vino va recorriendo las diversas etapas de su vida, antes de ser embotellado y llevado a los labios de quienes lo degustarán en el futuro. Pero reconozco que a la palabra "bodega" se le han terminado dando otros usos más amplios y no se limita simplemente a "aquel lugar donde se almacena el vino".
Josep Álvarez trabaja en una tierra de viñas del Languedoc francés. Lleva dos años allí, donde ha aprendido todo lo necesario sobre la uva y el vino. Monsieur Mendes está contento con él y con su trabajo, pero aquel día tiene que darle una mala noticia: su padre, Marcel Álvarez, ha muerto. Pese a la salida precipitada de España, Josep cree que ya no corre peligro para volver y, aunque allí lleva una vida más próspera de lo que jamás llevaría en Cataluña, decide regresar a su tierra.
En su pueblo, Santa Eulàlia, cerca de Barcelona, se instala en su casa, donde su hermano Donat ha puesto el cartel de que está en venta. Josep le compra la casa a su hermano, a pesar de que sabe que tendrá dificultades.
Su padre tenía una finca de cuatro hectáreas con cepas de diferente uva para la producción de vinagre. Él, ahora especializado en vino, cree que puede utilizar una parte de su tierra para producir vino.
Allí se encuentra con viejos amigos. El viejo Nivaldo, el tendero de origen cubano, es uno de ellos. Con sus vecinos, Torras y Marimar, hace un pacto para hacer la vendimia de las tres fincas juntos. Marimar tiene un hijo, Francesc, que tiene una pierna más corta que otra. Josep le trata muy bien y, muy pronto, se hacen amigos. Josep sabe que el padre del niño está muerto, pero no se atreve a decírselo a Marimar. Entonces recuerda las horribles circunstancias que le hicieron salir apresuradamente del país.
Los hijos segundones de algunas familias estaban destinados a un futuro incierto. Un día, llegó un hombre, el sargento Peña, que les dio instrucción como soldados. Cuando estaban lo suficientemente preparados, fueron a Madrid, donde debían matar a un hombre. Fueron utilizados como cabeza de turco para matar al General Prim, jefe del gobierno en aquella época. Josep huye a Francia con siete pesetas en el bolsillo y allí pide trabajo a unos franceses que, años antes, habían visitado Santa Eulàlia.
Ahora, todos sus compañeros adiestrados por el sargento Peña están muertos. Josep es uno de los pocos hombres del pueblo que sabe leer y el alcalde le propone como concejal. Ésa es la pista para que Peña le encuentre.
Su vecino Torras le vende también su finca y Josep decide comprometerse en matrimonio con Marimar. Es elegido para ocupar una posición entre los castellers (torres humanas de ocho pisos, típicas de Cataluña) de su pueblo, y en una competición contra los de Sitges ve, desde arriba, al sargento Peña.
Desde entonces tiene pesadillas. Se afana en convertir una cueva que ha encontrado en el suelo en bodega. La producción de vino le va bien, pues ha empezado a elaborar un buen vino. Una noche, el viejo Nivaldo viene a su casa y le lleva a la tienda, donde está el cadáver de Peña. Josep le entierra de pie entre la pared de la bodega, construyendo una pared de piedra que oculte el cuerpo de aquél que le hubiera asesinado sin dudarlo.
Feliz con su nueva familia, un día tiene una visita especial: el señor Mendes, que, después de probar el vino, le compra 2/3 de la cosecha, ya que en Francia ha llegado la filoxera que está destruyendo todos los viñedos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario