sábado, enero 12, 2008

4 meses

La intensidad de cuatro meses, cuando te falta alguien, es imposible describirla con palabras.
Esta madrugada, a las 5h., estaba despierta. He revivido esos primeros momentos en que mi madre, al otro lado del teléfono, aquel 12 de septiembre, que parece tan lejano y sin embargo todavía está tan reciente, me decía, con voz entrecortada: "Ana, ya ha ocurrido". He rememorado mi estallido de cólera, de rabia y de dolor.
Lo peor en este tiempo es pensar en el "ya no volveré a". Añoro llegar a casa y no dar ese abrazo a quien antes se lo daba. Añoro coger el teléfono y no poder marcar el número mediante el cual, al otro lado, en innumerables ocasiones, escuché la voz risueña de mi tío. Añoro su presencia, como sé que lo añoran todos los demás.
A pesar de que han pasado cuatro meses, y parece algo tan lejano en mi memoria, sé que jamás asumiré esa pérdida, una pérdida que, dependiendo de la situación, me parece más o menos injusta.
Le recuerdo con nostalgia casi todas las noches, antes de dormir. Lo peor es darte cuenta de que ya no volverá. Y pese a todo, sé que está en un lugar mejor, que su recuerdo está tan vívido o más que hace cuatro meses.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

bueno, lo que tienes que hacer es seguir adelante, animo ana, y sabes que para lo que necesites pues eso vale?

un bechi

K dijo...

Estoy bien, solo que los recuerdos vuelven una y otra vez. Es algo inevitable.