Poseidón, el gran dios de los mares, que se enseñorea con su tridente con su carroza recorriendo los océanos cuando se digna a salir de su enorme palacio de coral y gemas construido en el fondo del mar...
Pero aquí no se habla de mitología griega...
Poseidón es el nombre de un enorme transatlántico de lujo que está pasando el fin de año en el mar. Recuerda a Titanic, pero en versión moderna.
Después de brindar por una feliz travesía para el año nuevo (¡qué irónico!), una ola gigante se abalanza sobre la cubierta del enorme barco. Lo que comienza siendo un feliz crucero termina convirtiéndose en una horrible pesadilla. Casi todos están en la sala de baile celebrando el fin de año. Allí se crea una bolsa de aire y el capitán de los oficiales decide cerrar las escotillas para que no pueda entrar el agua, que sigue presionando hasta inundarlo todo. Pero antes...
Dylan (Josh Lucas) decide subir a la superficie, y por tanto decide salir de la sala de baile hacia arriba. Teniendo en cuenta que el barco está boca abajo, la tarea parece imposible.
Connor, un niño, se queda mirándole y va a buscar a su madre Maggie (Jacinda Barrett) para salir también de allí.
Después de hablar con el capitán de oficiales, el más alto mando del barco en esos momentos, Robert Ramsey (Kurt Russell) decide marcharse en busca de su hija y de su prometido, que se han quedado en la discoteca del barco, a un nivel por encima.
Nelson (Richard Dreyfuss), un viejo arquitecto abandonado por su mujer, se une al grupo, así como un joven camarero.
Tras ellos se cierran las escotillas, dejando atrapados a los demás tripulantes en la sala de baile. En la zona de ascensores, donde estos están atrampados por descargas eléctricas, muere el camarero. Poco después Robert encuentra a su hija Jennifer (Emmy Rossum), que ha liberado a su prometido Chris (Mike Vogel) de unos hierros que se le habían caído encima, con la ayuda de un borrachín charlatán y de una polizón, Elena (Mia Maestro), que necesita llegar a Nueva York para ver a su hermano, enfermo en el hospital, pero no tiene dinero para pagar el pasaje.
Después de muchas penalidades y con el terror apoderándose de ellos, dejando atrás al borracho, a Elena y a Robert Ramsey, que ha arriesgado la vida para ir a la sala de máquinas, consiguen salir por los huecos de las hélices.
A salvo en una lancha salvavidas, los supervivientes observan cómo se hunde el Poseidón delante de ellos, mientras en el cielo nocturno brilla una bengala.
Pero aquí no se habla de mitología griega...
Poseidón es el nombre de un enorme transatlántico de lujo que está pasando el fin de año en el mar. Recuerda a Titanic, pero en versión moderna.
Después de brindar por una feliz travesía para el año nuevo (¡qué irónico!), una ola gigante se abalanza sobre la cubierta del enorme barco. Lo que comienza siendo un feliz crucero termina convirtiéndose en una horrible pesadilla. Casi todos están en la sala de baile celebrando el fin de año. Allí se crea una bolsa de aire y el capitán de los oficiales decide cerrar las escotillas para que no pueda entrar el agua, que sigue presionando hasta inundarlo todo. Pero antes...
Dylan (Josh Lucas) decide subir a la superficie, y por tanto decide salir de la sala de baile hacia arriba. Teniendo en cuenta que el barco está boca abajo, la tarea parece imposible.
Connor, un niño, se queda mirándole y va a buscar a su madre Maggie (Jacinda Barrett) para salir también de allí.
Después de hablar con el capitán de oficiales, el más alto mando del barco en esos momentos, Robert Ramsey (Kurt Russell) decide marcharse en busca de su hija y de su prometido, que se han quedado en la discoteca del barco, a un nivel por encima.
Nelson (Richard Dreyfuss), un viejo arquitecto abandonado por su mujer, se une al grupo, así como un joven camarero.
Tras ellos se cierran las escotillas, dejando atrapados a los demás tripulantes en la sala de baile. En la zona de ascensores, donde estos están atrampados por descargas eléctricas, muere el camarero. Poco después Robert encuentra a su hija Jennifer (Emmy Rossum), que ha liberado a su prometido Chris (Mike Vogel) de unos hierros que se le habían caído encima, con la ayuda de un borrachín charlatán y de una polizón, Elena (Mia Maestro), que necesita llegar a Nueva York para ver a su hermano, enfermo en el hospital, pero no tiene dinero para pagar el pasaje.
Después de muchas penalidades y con el terror apoderándose de ellos, dejando atrás al borracho, a Elena y a Robert Ramsey, que ha arriesgado la vida para ir a la sala de máquinas, consiguen salir por los huecos de las hélices.
A salvo en una lancha salvavidas, los supervivientes observan cómo se hunde el Poseidón delante de ellos, mientras en el cielo nocturno brilla una bengala.
"La vida y la muerte no entienden de justicia".
No hay comentarios:
Publicar un comentario