sábado, agosto 18, 2007

"Babel"

Cuatro familias de diferentes culturas y costumbres se ven irremediablemente unidas por un disparo en el desierto.
Te esperas algo dramático y, sin embargo, la película tiene un final demasiado feliz, a mi gusto, dado que no deja de ser dramático que los hombres, al intentar construir una torre que llegara al cielo, empezaran a hablar diferentes lenguas y dejaran de entenderse. También se podría haber sacado más jugo del argumento, de hecho, creo que es por la deficiencia de ese dramatismo que se espera al final, de ahí que quizás resulte algo decepcionante.
Los momentos se exprimen intensamente, de tal manera que a veces oímos una conversación que ya habíamos escuchado antes por parte del que ahora es el receptor. O cuando llega el silencio y vemos una discoteca con esa locura nocturna de ruidos dispares, escuchamos a través de los oídos de una niña sordomuda. Y te estremece ese silencio. Hay momentos verdaderamente logrados.
A ver si yo consigo vincular con tanta maestría a las cuatro familias...

Richard (Brad Pitt) y Susan (Cate Blanchett) son un matrimonio americano que está de visita en Marruecos. Buscan la soledad para hacer las paces por haber perdido a uno de sus hijos. En medio de esa reconciliación un disparo traspasa el cristal del autobús, hiriendo a Susan en un hombro. Richard habla con el guía que les lleva hasta su aldea, en medio del desierto, donde un veterinario cose la herida de la americana para que no se desangre. En medio de las curiosas gentes de la aldea, de una anciana que vela por Susan y de llamadas a la embajada, Richard espera impaciente una ambulancia que no llega. El resto de turistas les abandonan allí. Después de muchas disposiciones legales, al final aparece el helicóptero que ha enviado la embajada americana y Susan es operada y salva la vida en un hospital de la ciudad (se supone que es Rabbat).

Dos hermanos bereberes cuidan de las cabras de su padre y las llevan a pastar a través de las montañas que cruzan aquel paraje desértico. Abdullá, el padre, acaba de comprar un fusil para que los chacales no se acerquen a su ganado y se lo deja a los niños para que cuiden de las cabras. Ante la mala puntería del mayor, el más pequeño coge el fusil y apunta a la carretera, disparando a un autobús lleno de turistas. Cuando el autobús para en medio de la carretera, ellos echan a correr, reconociendo que han cometido un error.

El intento de asesinato sale en las noticias de todo el mundo, y todos creen que son terroristas los que han disparado al autobús. Sin embargo, la policía marroquí descubre que es un bereber el dueño del fusil. Cuando Abdullá intenta huir con sus hijos, son interceptados en las montañas por la policía, que mata al hermano mayor. El otro se entrega y se acusa del accidente de la americana, después de romper el fusil contra las piedras.

La pista del arma les lleva a un ejecutivo japonés, Yasujiro (Kôji Yakusho), que era cazador aficionado y había visitado Marruecos en una de esas cacerías, donde había regalado el fusil a un bereber. Tiene una hija sordomuda, Chieko (Ringo Kikuchi), que se siente muy desgraciada. Siempre enfadada y con su madre fallecida hace años, la joven necesita un guía que la lleve por los caminos de una adolescencia difícil, concretamente que la informe del sexo. Nadie quiere acostarse con ella porque todos los muchachos huyen cuando se dan cuenta de su tara. Esto la deprime enormemente.


Richard y Susan han dejado a sus hijos, Mike y Debbie, al cuidado de su niñera Amelia, una mexicana sin papeles que tiene que quedarse más tiempo del que los padres habían pedido. Con el accidente de Susan, Amelia no puede ir a la boda de su hijo y, a pesar de que intenta dejar a los pequeños con alguien para que los cuide, finalmente decide llevárselos. Santiago (Gael García Bernal) es el sobrino que ha venido a por Amelia. Se sorprende por tener que llevar también a los niños. Cruzan ilegalmente la frontera de México y se celebra la boda. Pero a la hora de volver son retenidos en la frontera. Santiago cree que va a ir a la cárcel y sale huyendo. Como la policía le sigue los pasos, deja a su tía Amelia y a los dos niños en medio del desierto. Ella termina buscando ayuda y es la policía americana la que se la presta y encuentra a los niños perdidos. Sin embargo, Amelia es deportada voluntariamente a México.

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