Hace un tiempo odiaba los domingos, aunque lo veo como un día necesario. Todavía hoy me quedan vestigios de aquella pseudo-olvidada aversión. El caso es que necesitaba que me diera el aire, lo que no esperaba era terminar rodeada de domingueros, y aquí es habitual verlos por el centro días como hoy y en fiestas de guardar. Se han acabado los días de piscina así que también se observa un número creciente de gente en las calles.
En una tarde como hoy es preferible no pasar por los albores de la Plaza Mayor, y si cabe en la recta que la une con el Huerto de Calisto y Melibea, detrás de la catedral. Esa recta, la Rúa Mayor, está plagada de personas y terrazas, de mimos y músicos errantes...
Después de la torrencial lluvia de anoche, con su respectiva y terrorífica tormenta, y a pesar de que el día amanecía nublado, por la tarde había un insoportable bochorno.
En una tarde como hoy es preferible no pasar por los albores de la Plaza Mayor, y si cabe en la recta que la une con el Huerto de Calisto y Melibea, detrás de la catedral. Esa recta, la Rúa Mayor, está plagada de personas y terrazas, de mimos y músicos errantes...
Después de la torrencial lluvia de anoche, con su respectiva y terrorífica tormenta, y a pesar de que el día amanecía nublado, por la tarde había un insoportable bochorno.
No sé por qué hemos terminado en la Rúa, quizás porque la riada de gente nos transportaba hacia allí, o simplemente porque caminábamos sin dirección a ninguna parte. Unas luces intermitentes han llamado nuestra atención. La curiosidad, no solo nuestra sino de todo el mundo, hacía que todos los domingueros nos acercáramos como moscas a la miel hasta el camión de bomberos. No se veía fuego, no olía a chamuscado, pero los bomberos y la policía daban órdenes sin cesar. Sin embargo, había demasiada tranquilidad. La escalera estaba plegada en el camión y no había mangueras. Pero la luz intermitente seguía latiendo en el corazón de la calle. El camión de bomberos ha terminado convirtiéndose en un objeto de feria que toda la gente paraba a contemplar, más que nada porque ocupaba casi todo el ancho de la calle. Y ese contraste es digno de mención.
Esta tarde me recuerda que están próximas las fiestas. Porque faltan las casetas, pero el ambiente de hoy y de las Ferias no se diferencian mucho.
Esta tarde me recuerda que están próximas las fiestas. Porque faltan las casetas, pero el ambiente de hoy y de las Ferias no se diferencian mucho.
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