Anoche cenamos en el griego, que nos pilla cerca de casa. La verdad es que se agradece comer a plato puesto. El caso es que vi el restaurante muy cambiado en comparación con aquella especie de tasca de antaño donde las mesas se apilaban demasiado juntas y, sin embargo, no importaba escuchar las conversaciones de los comensales de la mesa de al lado ya que la comida satisfacía, aunque había que preguntar qué tenía cada plato, ya que conscientes de que casi todas las comidas griegas llevan algún tipo de queso, yo no iba a experimentar.
Pero todo ha mejorado desde entonces. El ambiente se ha suavizado e incluso el nombre se ha cambiado: de Mundo Griego ha pasado a llamarse Thassos. El local está ampliado y ya no tengo que preguntar cuál es la berenjena rellena de carne y besamel; ya sé que es musaka. No recuerdo el resto de nombres, lo que es una pena.
Cenamos bien.



Pero todo ha mejorado desde entonces. El ambiente se ha suavizado e incluso el nombre se ha cambiado: de Mundo Griego ha pasado a llamarse Thassos. El local está ampliado y ya no tengo que preguntar cuál es la berenjena rellena de carne y besamel; ya sé que es musaka. No recuerdo el resto de nombres, lo que es una pena.
Cenamos bien.
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