Mi primer ordenador fue un Macintosh. Era un sobremesa cuyo modelo estará desactualizado desde hace siglos. Después de ese, decidí que no quería nada que viniera de la fábrica de Apple, porque todos los programas eran incompatibles con cualquier ordenador normal.
Por eso, cuando en Japón toqué el iPad me quedé anonadada. Era junio del año 2010 y ya me quería traer uno a casa. La única pega era que viene de Apple. Después, otras casas sacaron las tablets. Durante mucho tiempo esperé a ver si salía algo con la misma tecnología de Apple, pero que no fuera de esta marca. De momento no ha salido.
Así que año y medio después, decidí que ya era hora de comprarlo, aunque fuera Apple. Ya sabía que sería una segunda versión, que saldrá una tercera y las que vengan.
Después de día y medio con el iPad en las manos, debo decir que es impresionante. No es como un portátil, pero tiene sus funciones, incluso otras que ni siquiera podríamos imaginarnos. Podría pasarme horas delante del iPad y no me enteraría. Me he descargado un sinfín de aplicaciones gratuitas que merecen mucho la pena.
No podía comprarme un iPad sin una funda para protegerlo. Es de color rojo y se enrolla en un lateral, de tal forma que se convierte en un soporte.
Otra de las cosas que vinieron con el iPad y que se me dio la opción de forma gratuita es poner unas frases en la parte de atrás del aparato. Sólo había opción para escribir dos líneas no muy largas, así que en la primera puse mi nombre y en la segunda, un verso de
La vida es sueño de Calderón de la Barca, que además es el subtítulo de este blog.
No es por si se me perdiera, ya que este aparato inteligente sabe dónde está en cada momento y, en caso de pérdida, podría saber dónde se encuentra a través del correo electrónico. Lo que he descubierto esta tarde es que ese GPS además me muestra imágenes de la ubicación, vía satélite. Y entonces he visto mi casa. ¿Sorprendida? Como para no estarlo. Además sale el coche de mi hermano pequeño.
Después es trastear un poco. Como es todo táctil, cuando se necesita escribir algo, siempre aparece un teclado virtual, con las teclas en la pantalla.
A estas alturas tengo infinitas aplicaciones gratuitas descargadas, entre juegos, agendas, calculadoras, aplicaciones de escritura, diccionarios, fotos, programas de viajes, cine, música, etc.
Luego se trata de ir buscando el icono necesario para lo que quieras hacer. Hay dos estanterías con libros y revistas gratis, que previamente me he descargado. Los libros están en castellano, mientras que las revistas son todas en inglés.
Por supuesto, como también se puede navegar, aunque aún no he contratado el adsl, porque con las wifi's actuales no lo veo necesario aún, también he entrado en mi blog.
Una de las cosas más interesantes que he encontrado al mediodía ha sido la lista de canales de la TDT, de los paquetes básicos que tenemos en nuestro país. Me lo he descargado pensando que habría que contratarlos previo pago y cuál ha sido mi sorpresa al dar, al azar, a
Cuatro y encontrarme con los periodistas deportivos en directo. Como si estuviera viendo la televisión. En cambio, algunos canales como RTVE te envían a su página web directamente.
Acabo con otra aplicación que también me ha sorprendido. Al viajar tanto no es algo baladí, aunque ahora no lo necesite. Lo cierto es que se trata de planos de metro. Pensaba que habría cuatro ciudades americanas y bastaría, pero no es así. Ahí también estaba el plano de metro de Madrid.
Ahora quiero dejar un rato el iPad. Al final me limitaré a unas pocas aplicaciones y me bastará. Pero al ocupar tan poco siempre lo llevo conmigo.
Es hora de leer un rato (pero un libro de papel, que se pueda tocar).