lunes, septiembre 25, 2006

"El exorcismo de Emily Rose"


Richard Moore es juzgado por la muerte repentina de la joven de 19 años, Emily Rose. A lo largo del juicio se van exponiendo los hechos y pruebas sobre lo que pudo haber ocurrido.
Por un lado, la acusación apela a argumentos médicos y científicos que tildaban a la joven de psicótica y epiléptica, y afirmando que el medicamento que le habían asignado podría haber conseguido la recuperación de la joven.
De otra parte, Erin Brunner, una abogada en alza y de popularidad creciente, es asignada para defender al Padre Moore. Ella se considera agnóstica, así que en principio no cree posible lo que le cuenta el sacerdote. Pero comienzan a pasarle cosas extrañas: se le para el reloj a las 3 de la madrugada, ve sombras y oye ruidos raros en su casa... En definitiva, Erin nota la presencia de entes extraños, de sombras oscuras sin encontrar una explicación razonable, aunque segura de que todo tiene que ver con el caso que tiene entre manos.

"Una vez que has visto la oscuridad la llevas encima durante el resto de tu vida".

Lo dejo ahí porque no quiero contar el final, ya que la película está muy bien. Ya tenía ganas de ver algo que me diera pequeños sustos de vez en cuando.

Una gotera


En medio del pasillo tengo un gran boquete que hace unos días goteaba. Es decir, que la de arriba meaba en mi casa.
Esta tarde, por fin, vienen a arreglármelo. Sólo ha pasado un fin de semana, pero ya iba a llamar si no hubieran venido hoy. No me imagino lo que harán ahí, pero seguro que tengo gente en mi casa que no parará de entrar y salir en unos días, al menos un fontanero y un escayolista :(
Vaya gracia, aunque cuanto antes lo arreglen mejor. Sólo he visto que goteaba un día, al menos no se me queda charco en el pasillo ni nada así.

domingo, septiembre 24, 2006

Esas pérdidas con las que, a la larga, sales ganando


Hace un tiempo que pensaba que había perdido algo. Fueron tiempos oscuros, donde una imagen se repetía insistentemente en mi mente, donde no había vuelta de hoja, a pesar de que quería cambiarlo todo. No pudo ser. Todo llevaba un rumbo, y ni siquiera sabía hacia dónde me dirigía.
Un tiempo después me di cuenta de todo el bien que me había hecho esa pérdida. Pues busqué otros caminos, otra gente, otras cosas con las que llenar ese hueco recientemente vaciado. Y sí, hoy todo lo que me rodea tiene un colorido especial. He cogido cariño a muchas cosas que me vinieron de la mano de la tristeza más insólita y he descubierto un mundo que jamás hubiera imaginado.
Hoy todo es diferente. Hasta yo misma parezco diferente, y sigo siendo la misma persona. Pero hoy puedo admitir que soy feliz. Tenía que decirlo.
En mi vida en estos momentos no hay lugar para cosas tristes ni para gente que me haga daño. Sí, lo que me rodea ha recuperado su color. Y eso es motivo para sonreír y para contarlo.

Quien mal anda...


"Sweet Sixteen"
Liam es un quinceañero irlandés que se dedica a trapichear vendiendo tabaco más barato con su mejor amigo. Su madre está en la cárcel por asuntos de drogas. Y su padrastro y abuelo le tratan mal, así que un día se escapa de casa y se va a vivir con su hermana, madre soltera.
Lejos de las imposiciones familiares y escolares, se tiene que buscar la vida. Sólo desea tener un hogar que ofrecerle a su madre cuando esta salga de la cárcel. Así que decide robarle la droga que su padrastro tiene escondida y venderla. Con esto saca mucho dinero, tapándolo con unos trabajos de repartidores de pizzas.
Pero el territorio es de un poderoso ricachón que vigila a los chicos y convierte a Liam en uno de sus secuaces, poniéndole a prueba varias veces. Le dice que debe cargarse a su mejor amigo... Al final, a quien se carga es a su padrastro.

Da pena


Esta mañana, cuando pasaba por las escaleras de Gran Vía, me ha dado por mirar hacia arriba, hacia el parque está al final. Allí estaba mi piso del año pasado. Pero había algo diferente: un inmenso cartel de "Se Alquila" colgaba de la terraza del segundo piso, donde viviéramos durante dos años.
Me ha dado pena, la verdad. Me ha entrado nostalgia por esos momentos delante de ese balcón, por esa vista casi perfecta de la gente, por las quejas de los botellones y el paseo vespertino de la gente con sus perros.
De repente he echado de menos muchas cosas y, aunque pensaba que no sería así, me ha dado mucha pena.

sábado, septiembre 23, 2006

Días de Muérdago


"Muérdago" es una palabra mágica para mí desde que en mi tierna infancia leía cómo Panorámix lo necesitaba para hacer esa prodigiosa poción mágica por la que una pequeña aldea gala era inconquistable por los romanos.
Muérdago era aquel after donde nos pasamos un año entero, donde terminábamos todas aquellas noches de fiesta, donde por saltar bajo el sonido de "Dolores se llamaba Lola" uno me preguntó qué me había metido, donde fumamos más maría que en ningún otro sitio de Salamanca, donde el servicio estaba lleno de yonkis, donde pasamos horas inmersas entre gente drogada, colegas de otros sitios, bajo el sonido del más puro rock español... donde entrabas de noche y salías de día.
Lo cerraron por asuntos de drogas. Teníamos la esperanza de que lo volvieran a abrir pues no era la primera vez que lo chapaban por la misma historia. Varios años después el Muérdago sigue cerrado. Varios años después también he dejado de ir a afters, quizás es que la gente a esas horas está muy colgada y con varios kilos de mierda en el cuerpo.

Primeras lluvias


No me gusta que llueva.
La lluvia en sí me produce tristeza. Ese día gris da motivos para pensar. Lo único que me gusta es el olor de después de la tormenta, mirar hacia arriba y ver el arco iris.
El otoño en sí es una estación que produce nostalgia por lo que se va. El variopinto abanico colorido del verano se convierte en una mezcla de ocres y grises.
En los días de lluvia vuelvo a otros momentos del pasado que fueron, sin duda, mejores.

La de esta mañana no era aquella lluvia a cántaros de abril, en que tuve que salir obligatoriamente. Odio los paraguas y me mojé. Llegué a casa con los bajos chorreando y, antes de volver, me metí en una tahona para coger unas magdalenas recién hechas y comerlas cuando entrara en calor.
La lluvia de hoy no era tan brusca como la de aquel día. He salido en chancletas y me he vuelto a mojar los bajos, pero apenas eran cuatro gotas. Al final el sol se ha dejado entrever entre los huecos que dejaban las nubes.

Sólo hay otro fenómeno atmosférico que odio más que la lluvia. Es la nieve. Cuando nieve ya lo contaré, me pondré de mala leche y estaré deseando de que se derrita.

"Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores"


Alguien con quien compartí muchas cosas en ciertos momentos del pasado me recomendó esta película porque sabía que me habían empezado a fascinar los Monty Python. Ojalá estuviera cerca para poderle comentar mis impresiones sobre lo que he visto.

La verdad es que nuevamente me he reído a carcajadas, casi sin parar, desde principio a fin. Justamente después me he puesto a mirar otros títulos peliculeros del grupo cómico. Y terminaré viéndolas todas.

El rey Arturo y su escudero "cabalgan" por toda Inglaterra en busca de caballeros para formar en su corte la comunidad de caballeros de la Mesa Cuadrada. Es una parodia de una versión de la leyenda.
El rey Arturo nunca fue en busca del Santo Grial, al menos la mayoría de versiones así lo dicen, pero hay relaciones entre un caballero, de nombre Perceval, que se cuenta que buscó el objeto sagrado y terminó como caballero de Camelot.
En la película a Arturo y a sus caballeros se les aparece Dios para encomendarles esa misión y también para que sean los guardianes del Santo Grial.
Así que se separan y cada uno sigue una ruta en busca de tan ansiado objeto.
Sir Robin atraviesa un bosque en donde se encuentra con un caballero que lo custodia y que tiene tres cabezas pensantes. Mientras las tres mentes discuten entre si dejarle con vida o quitársela, Sir Robin escapa de tan siniestro personaje.
Sir Galahad llega al castillo de Anthrax (?), donde viven 150 mujeres que desean que las azote y las domine. Terminará rescatado por Sir Lancelot.
El rey Arturo, acompañado de Sir Bererber (?), habla con un anciano que les dice cómo encontrar el Santo Grial. Llegan a un bosque donde se encuentran con caballeros gigantes, los caballeros Ni, que les piden almácigas a cambio de atravesar el bosque. Descubren que los caballeros Ni no pueden escuchar la palabra "No" y así es como escapan de ellos.
Sir Lancelot encuentra una flecha con una nota y llega al castillo del Pantano. Cree que en la torre del Homenaje hay una princesa encerrada a la que quieren casar contra su voluntad. Así que, después de cargarse a medio castillo que está preparando la boda, descubre que es el príncipe, hijo gay del rey, quien ha escrito la nota.
Al final se encuentran todos los caballeros y juntos continúan la búsqueda. Conducidos por el mago Tim, que se dedica a prender fuego allí por donde pasa, llegan a una cueva custodiada por un conejo asesino. Utilizan contra él una reliquia, la Sagrada Granada, y consiguen encontrar la leyenda en arameo escrita por José de Arimatea, donde se cuenta la ubicación exacta del Santo Grial.
Terminan en el Puente de la Muerte, donde vuelven a encontrarse con el anciano de la escena 24, que les hace tres preguntas. Arturo le hace a su vez otra por la que el anciano cae al abismo. Cuando llegan al castillo ocupado por franceses que no paran de insultar a los ingleses y, justo cuando van a sitiar la fortaleza, aparece la policía y les detiene a todos.

Acabo de destripar la película entera. Aunque no es contarla sino verla. Más bien porque las risas están aseguradas.

Mis vecinos


Anoche la fiesta que se estaban marcando los vecinos del 3º era impresionante. Lo mejor de todo es que se oye... Podría haberme quejado, pero no lo hice. Es principio de curso. Una por otra porque como haga yo una fiesta el escándalo podría ser mayor.
Durante los últimos meses vivía en el 3º una chica que se llamaba Zintia, que debía ser extranjera, posiblemente francesa. Sólo me la crucé una vez en el ascensor, con un chico que supuse su novio y el perro. A veces se ponía a cenar en la terraza con amigas pero no la oía mucho. Fueron contadas las ocasiones en que escuchaba su música.
Después era mi música la que sonaba muchas veces de madrugada por todo el patio interior. Hasta que vino la vecina de abajo a darme un toque, cosa que ya conté en otra ocasión.
Hace unos días regresaba a casa a la hora de comer. Me encontré con Raúl, el casero. Me dijo que tenía nuevos vecinos, justo encima y debajo de mí, me dijo que iba a llevarles el contrato. Me contó que la de encima era universitaria y el de abajo era también estudiante, pero de instituto.
El señor de la puerta de enfrente no debe estar porque hace más de un mes que quitó el felpudo. Había pensado en poner yo también un felpudo pero es molesto a la hora de salir con la maleta porque las ruedas se cruzan ahí.

El año pasado no conocíamos más que al vecino del 3º, con el que antes de irme mantuve una conversación en su pedazo de ático y me invitó a cerveza. Si él en vez de irse a finales de este año se hubiera marchado en verano yo en estos momentos ocuparía ese ático. A los vecinos del 1º también les llegué a conocer, al menos de vista, y sobre todo por su música, que entraba en nuestro piso como si saliera de un escenario y nosotras fuéramos las oyentes. Me parecían chiquillos, una especie de moscas cojoneras con las que mis compañeras de piso intentaron un acercamiento. Yo para ellos siempre fui una borde y no tuve tratos con ellos de ningún tipo, quizás un saludo ocasional en el portal...

Me gustan los segundos. Siempre he odiado las alturas, así que no me pondría a vivir en un piso superior a un 5º, aunque pensándolo bien, en Salamanca tendría que salirme un poco del casco antiguo para encontrar edificios relativamente altos.

La casa de mis padres se me hace grande al lado de estos pisos en los que he vivido estos últimos años. Quizás nunca llegue a acostumbrarme a coger un ascensor ni a no tener jardín, ni a ver desde mi ventana a mis otros vecinos que también viven en casas, o a las vecinas que otean curiosamente con la cortina un poco corrida.

Donde estoy ahora me siento a gusto.

viernes, septiembre 22, 2006

Vacío existencial


Soundtrack from Heat

No hay pensamiento más terrible y que más miedo dé al ser humano que el sentimiento de soledad que se apodera de nosotros cuando menos lo esperamos.

El vacío...

La mayoría de las veces ese vacío que nos inunda viene de nosotros mismos. En estos momentos me he quitado todo lo que llevo dentro, pero no es un vacío triste, sino melancólico. Se sobrelleva bien. Quizás es que a veces necesitamos refugiarnos en un mundo de cristal, lejos de la gente que nos rodea habitualmente, para dar rienda suelta a otras cosas, descubrir otras vías, despojarnos de las viejas heridas, incluso quitarnos las vendas que nos ciegan.
En estos momentos no me apetece hablar con nadie. Me enclaustro unos días en mi mundo. Es fin de semana, y como me decía alguien esta tarde es preferible ver las cosas desde la parte más positiva. La cuestión es que estoy vacía por dentro, no siento nada, ni estoy bien ni estoy mal, simplemento veo las cosas desde otro punto de vista, que es más optimista de lo que a simple vista parece.
Es fin de semana, así que por qué no aprovecharlo en algo que merezca la pena.
En estos momentos escribo para mí. En algún sitio debía ponerlo. Quizás mañana lo lea y me arrepienta. Lo dejo aquí por hoy.
Volveré a todos esos sitios donde estaba, seguro.

Ogame.org


La mejor noticia que me podían dar ayer sobre el juego de Ogame es el hecho de cambiarnos a un sitio donde no existieran las manos inquisidoras de una persona corrupta por el poder. Y eso que sólo es un juego. Pero vaya. Es lo que tiene.
Está todo en inglés y de hecho es obligatorio hablarlo. Pero quizás merece la pena. También descubrí que, tras la última actualización del Firefox, con pasar el ratón por encima de una palabra en otro idioma te la traduce directamente. No me había dado cuenta antes, quizás es que casi siempre navego por páginas en castellano. Voy a probar a ver si también funciona con otros idiomas :D

Otro año cualquiera para atrás o para adelante

Si no fuera 2006 es posible que en estos momentos estuviera durmiendo en una cama ajena en casa de alguien. Por diversas circunstancias no ha sido posible que este año fuera a las fiestas de San Mateo. No importa pues el año que viene las pillaré con más ganas.
Ayer fue el pisado de la uva en El Espolón, esa primera jarra que toda la corporación municipal logroñesa y el gobierno al completo toman en una ceremonia especial. Ayer había tormenta en Logroño :(

Pues... hasta el año que viene.

Maneras y maneras de dormir


Esta noche he dormido sin pijama. Ahoro dormir tal y como mi madre me trajo al mundo. Es como si me despojara de todo lo que ha pasado durante el día.
Lástima que ya empiece a hacer frío y que esta noche pasada sea una de las últimas noches que dormiré así hasta que vuelvan los calores... o también si algún día de fiesta vengo cieguilla. En esos momentos no hay frío que valga, sino que es la pereza de ponerme el pijama.
Aprovecharé estas noches de veranillo (hoy empieza el otoño ¿o fue ayer?) para seguir durmiendo así.
Igual me echo un novio para que esto se convierta en perpetuo :D~~~~~ (pero hay tan pocas ganas ahora...).

jueves, septiembre 21, 2006

Más fantasmas

Ya hace unos meses que hablé de fantasmas: De misterios y fantasmas...
Lo retomo hoy porque he encontrado más fotos de fantasmas que, en épocas pasadas quizás me hubieran puesto los pelos de punta. Ahora no, no sé, supongo que no me dan miedo y que incluso me da la risa porque quizás es que no creo en lo que se ve en esas fotos. Y sabiendo además lo que se puede manipular una foto... La verdad es que prefiero pecar de incrédula.


La Mujer y el Bosque.
Es una fotografía tomada en Europa en los años 90 y, según testigos, en el momento de realizarse la toma no había nadie en el lugar.
Para algunos expertos podría tratarse de un espíritu de la naturaleza.






Esta imagen muestra la figura de un hombre que habría habitado la casa en los años 40.
Aunque no se ha encontrado fraude, la fotografía ha creado polémica.


Hacía poco tiempo que un feliz matrimonio había tenido un niño. Ese momento de nuestras vidas requiere que se hagan múltiples fotografías.
Aquí aparece la madre junto a su hijo. Detrás de la mesa del comedor aparece una niña mirando la escena.
La pareja no tiene una hija.
Son muy comunes las fotografías de espíritus allí donde hay personas en movimiento.


Esta foto es rarísima.
Se ve a una persona parada detrás de la mujer que está en el coche, pero esa persona extraña no tiene cabeza.





Se trata de un espectro que aparece en casas llenas de cosas. Así lo han definido los parapsicólogos que estudian casos como éste.


La imagen espectral que aparece al lado de la niña fue analizada en varios laboratorios sin llegar a encontrar ningún fraude.












La fotografía fue tomada por el esposo de la señora que aparece en primer plano en París en el año 1991.
Ellos alegan que la figura que aparece detrás no estaba en el momento de hacer la foto.




En la fotografía original aparecen un grupo de personas sentadas fuera de una casa en una reunión. Esto es una parte de dicha foto ampliada donde se ve la figura de un hombre detrás de la mujer que parece que está saludando a la cámara.
No era nadie conocido y no estaba en el momento en que se hizo la foto.
La imagen se realizó en 1972 en USA.



Esta fotografía fue realizada en Estados Unidos en los años 50, en una iglesia.
Según se dice en el lugar eran comunes los ruidos y las apariciones.








"White Noise"


Te levantas un día de la cama y no te imaginas que ese puede ser el último día que veas a tu esposa. Justo antes de marchar tu esposa te dice que está embarazada, lo que sirve para alegrarte el día.
John Rivers vuelve a su casa después del trabajo con un inmenso ramo de flores, pero su esposa no llega. A las 2,30 de la madrugada se ha parado el reloj. Es una hora clave en la película. Poco tiempo después encuentran el cuerpo de la joven escritora. John entra en una depresión, por la injusticia de la vida.
Un día se da cuenta de que alguien le persigue y cuando le pregunta por qué, Raymond le dice que su esposa ha intentado ponerse en contacto con él. John no le cree hasta que lo descubra por sí mismo.
Varios meses después, su móvil empieza a sonar y la que llama no es otra que Anna, que también intenta ponerse en contacto con él. Empieza a escuchar sonidos y entonces decide ir a visitar a Raymond. Este hombre perdió a su hijo de 12 años, que se comunicó con él desde el más allá para decirle que era feliz donde estaba. Desde entonces se especializó en las psicofonías, grabando voces e incluso imágenes. Según Raymond estamos rodeados de espíritus que nos observan y unos cuantos intentan ponerse en contacto con los vivos, pero todos esos espíritus no son buenos, como el caso de Anna.
Un día Raymond muere y John decide dedicarse también a escuchar las voces de los muertos, así que instala en su casa todos los aparatos necesarios para contactar con los que vienen del más allá. Después de muchos días sin resultado evidente empiezan a perfilarse imágenes que le piden ayuda. Y así es como empieza a dar una dosis de felicidad a muchas familias que se han quedado sin un ser querido. Anna también se le aparece y le dice dónde debe ir. Así es como consigue salvar a varias personas. Incluso salvará a la última desaparecida.

Me encantó la película :D

Las psicofonías
Los fenómenos denominados parafónicos se consideran sonidos procedentes del más allá, pero ¿lo son realmente?
La historia de la captación y grabación de las voces de entidades energéticas empezó en América en el siglo XIX, cuando Thomas Alva Edison (1847-1931) intentaba registrar las vibraciones energéticas residuales de sonido emitidos tiempo atrás. Acabó registrando fonías humanas del presente, producto de vibraciones energéticas y descubriendo cómo grabar la voces de seres vivos.
Durante el verano de 1959 el cineasta ruso-sueco Friedrich Jürgenson estaba en un parque grabando el sonido de los pájaros para la banda sonora de uno de los documentales naturalistas. Al reproducir la grabación escuchó una voz humana que en noruego decía: "los cantos de estas avecillas". Repitió la experiencia en varias ocasiones más y con el tiempo llegó a efectuar tantas grabaciones de misteriosas voces, que expuso sus resultados al análisis de la ciencia.
En 1964, las parafonías fueron examinadas por ingenieros y físicos en el Instituto Germano de Física de Campo de Northeim, patrocinado por el instituto de Parapsicología de Friburgo, dependiente de la universidad y dirigido por el Dr. Han Bender. No encontraron explicaciones físicas normales al fenómeno psicofónico.
En 1960, el Dr. Constantin Raudive introdujo la experimentación sistemática de grabación de voces inaudibles, formulando preguntas que eran contestadas de forma comprensible por voces fónicas inteligentes a las que llamaron psicofonías. Estuvo investigando hasta su muerte en 1974. Durante esos catorce años efectuó y estudió unas 90.000 grabaciones paranormales, desarrolló el fenómeno utilizando equipos especiales de registro áudico, como el goniómetro y cámaras anecoicas. Este hombre dio a conocer mundialmente el fenómeno parafónico en la modalidad de psicofonías.

miércoles, septiembre 20, 2006

Para hacer la matrícula


5 de octubre a las 10,30 de la mañana. El año pasado hice la matrícula por la tarde. Menos mal que mi facultad me pilla a 5 minutos. Porque llevar los dos tochos de libros bajo el brazo hace que éste se resienta un poco.
Coge la guía académica, la de las asignaturas de libre elección, la agenda que nunca uso, el sobre de matrícula, las fichas del profesor y el periódico universitario... y necesito una carretilla para llevar todo.

Atrás quedan los calurosos días de verano...


Me preparo para ir a mi facultad a pedir cita para hacer la matrícula. Ahora es cuando me doy cuenta de lo rápidos que pasan esos calurosos días de finales de julio, ahora cuando ya no alborea a las 6 sino a las 8, o cuando los atardeceres se tiñen antes de rojo.
En general puedo calificar este último verano de amargo, aunque también ha habido otras cosas. He conocido a bastante gente que merece especial atención. Incluso he descubierto que aquellos que estaban ahí de repente desaparecen, que aquel con quien me tomaba cervezas en las cálidas noches estivales tras la hora de cenar no está ahí. Me pregunto si volverá o igual es que yo no quiero que vuelva. Recuerdo aquel calor bochornoso en el foro romano; era inaguantable, pero volvería a él con los ojos cerrados, aunque despojándome de todos los pensamientos que tenía en esos momentos. Y los momentos que compartí con mi hermano el declinar de agosto. Al final me quedo con la gente que me dio algo de sí, con esa gente que consiguió hacerme sonreír a pesar de las penas...
De nuevo hay que volver a las andadas. Lo que más me fastidia del final del verano es cambiar el ropero, que se me quite el moreno y sobre todo tener que dormir con pijama. Y cuesta despedirse del verano, a mí me cuesta porque es mi estación preferida, porque odio el frío...
Son las 9. He de irme a Conserjería.

Dentro de hora y media entraré en el infierno. Y varias horas después, cuando se me quite la anestesia, estaré inaguantable. Porque estoy segura de que no podré comer nada y también de que los dolores se eternizarán.

Al final "construí" mi estantería. Desde luego, lo mío no son los destornilladores ni los martillos. En estos momentos estoy con una mesa puzzle cuyas piezas no encajan y yo las pongo bien, pero... algo falla.

Ayer me enfadé con alguien. Me puso a prueba para ver si confiaba en él. También se enfadó conmigo. Espero que no vuelva a pasar. Y reitero lo que le dije anoche, lo que necesito gritar ahora a los cuatro vientos: "Cuesta años construir una confianza, y segundos en destruirla".

martes, septiembre 19, 2006

Algo ha cambiado

De repente, un día pasas por los mismos sitios de siempre pero no están igual que siempre, miras para arriba porque algo llama tu atención, y... voilà!

Sí, una concha dorada donde antes no estaba. No lleva mucho tiempo. De hecho, paso muchos días por ahí y no estaba este verano.
Una concha que brilla más que el resto. Me viene a la mente que las personas somos parecidas a las famosas conchas de Salamanca. Hay personas que brillan también más que el resto, personas por las que inevitablemente nos sentimos atraídas. Sí, y esas personas debemos de cuidarlas siempre, que nunca pierdan su brillo.

Roci, te lo dedico, nunca pierdas tu brillo. No sabes lo que me has hecho reír hoy.

"O Brother!"

Años 20 en Mississippi. Tres presos se escapan de "La Granja" en busca de un tesoro imaginario. Desde entonces son perseguidos por todo el mundo, pero también conocen a mucha gente. Un día aparecen en una productora de discos y se inventan un nombre, "Traseros Mojados", y una canción. Así es como, sin darse cuenta, sus voces van sonando por todas las radios y son los más buscados, pero no sólo por la policía.
Everett (George Clooney) llega a la ciudad donde están su esposa e hijas e intenta recuperar a su familia. Sólo cuando suben al escenario y cantan I Am A Man Of Constant Sorrow la gente descubre quiénes son los "Traseros Mojados".

Me pareció un poco aburrida :S

Manitas

Lo mío no es el bricolage. Llevo casi un día para montar una estantería. En la mano derecha tengo una ampolla del destornillador. A veces creo que no tengo nada de fuerza, deber ser... La cuestión es que me queda la mitad de la estantería y ya estoy viendo las estrellas.
También debe ser mala suerte, ya que las baldas no tienen agujeros. Sino ya estaría montada, supongo.
Escucho el último disco de Maná mientras. Está bastante bien.
Seguiré con la estantería a ver si consigo izarla hoy.

lunes, septiembre 18, 2006

Al borde del precipicio


A veces me tiraría al abismo sin pensarlo dos veces, a pesar de que sería un acto cobarde. Pero me invade esa sensación de querer escapar de todo como si de alguna manera se hubiera apropiado de mí.
No me tiraría, claro que no, sobre todo, teniendo en cuenta que ni siquiera me acercaría al borde del precipio ni miraría hacia abajo. Pero en estos momentos tengo esa sensación. Necesito huir de todo y de todos.

Linkin Park: Numb

domingo, septiembre 17, 2006

Caprichos inevitables

Uno de mis platos preferidos es el cocido. Apenas lo como porque me gusta el que se hace en mi casa. Eso sí, hay que pasar mucho tiempo delante del puchero para que las alubias, el chorizo, la morcilla, el tocino y todo lo que se quiera echar esté blandito.
Hace mucho tiempo que no como alubias con chorizo. Y ayer compré morcilla, que por lo general suele quedarse todo el invierno sin abrir en el frigorífico.
Las alubias son un manjar que sólo tengo oportunidad de comer cuando voy a mi casa. Pero esta mañana estaba caprichosa así que he sacrificado varias horas para ablandar las alubias que estaban duras como piedras.

A cada poco me levantaba y miraba. Poco a poco el chorizo y la morcilla se iban cociendo y tomando la apariencia de blanduzcos. Pero la salsa tenía una consistencia acuosa. Y necesitaba que fuera algo más pastosa.
Después de echar agua a cada pocos minutos me he armado de paciencia. Si en mi casa se ponía espeso tenía que salirme igual. Y sí, ahora parece haber cogido la consistencia necesaria. Supongo que es porque las alubias se han ablandado también.
Y además me he llevado un buen susto pensando en cierto momento que se me quemaban. Pero no, ahí siguen poniéndose al mínimo, y creo que están ya casi casi.
Creo que mi primer experimento de más de una hora en la cocina ha salido bien. Espero además que me salgan picantes, para lo que me he encargado de echar dos guindillas que le den ese saborcillo.
A veces está bien tener este tipo de caprichos, más que nada porque hoy comeré bien.

"Sex-Trouble: Caprichos del destino"


Un joven aparece malherido en un hospital y nada más despertar empieza a ser interrogado por la policía. Alegando una ligera amnesia, David empieza a contar que su novia está secuestrada por su amigo Alan, y que él ha conseguido escapar de él.
Después de contarles cómo conoció a Jenny, cómo fueron amigos y él intentó algo más porque se enamoró perdidamente de ella, termina narrándoles cómo aparece en escena su amigo de la infancia, Alan, que al ver que Jenny no tiene novio la tira los tejos y termina enamorándose también de ella. Jenny, a pesar de las advertencias de David, también cae rendida ante el seductor Alan.
Es curioso cómo quien creemos que es el bueno no termina siendo tan bueno, sino que sólo mueve las piezas para conseguir lo que más desea. Y el resultado es evidente.

Crees que conoces a una persona
y en tu interior realmente crees que la entiendes,
crees que sabes y entiendes
lo que guarda esa persona en su corazón.
Pero la verdad es que no la conoces en absoluto.

Luego nos quejamos nosotros


A lo largo de mi vida he conocido a mucha gente y descubrí algo: todo el mundo, incluso la persona más perfecta, tiene algún defecto o alguna tara. Puede ser algo oculto a simple vista o simplemente algo que se nota al charlar, o simplemente puede ser algo que veamos nada más acercarnos.
¿Nunca te ha pasado que ves de lejos a una persona admirable, ya sea por su planta, su perfil, su manera de vestir, etc. y a medida que te acercas a esa persona ves que no era tanto el embrujo?
Cada uno tiene su caparazón pero no siempre podemos descubrir la perla que hay dentro. Puede ser una perla brillante y nacarada o simplemente estar podrida.
Decía un profesor mío que a la hora de hacer diversas cosas en la vida hay que utilizar la metáfora del caramelo. Siempre nos atraerá aquel caramelo que tenga un envoltorio de vistosos y brillantes colores, mientras que el caramelo que tenga un envoltorio que no llame la atención, aunque el caramelo sepa mejor, lo desecharemos.
La apariencia física, aunque queramos creer lo contrario y queramos creer la falacia esa de que el interior es lo que verdaderamente importa, juega mucho a favor o en contra de esa persona. Claro que después es importante el interior y la manera de ser de un individuo. Y las cualidades se forjan poco a poco.
Siempre lo he tenido claro también con respecto a los tíos. Que me toque un novio con el que pueda hablar y me haga reír, aunque sea normalito y del montón... a un florero con el que presumir por la calle y que a la larga me termine aburriendo.
Y en mi vida han pasado guapos, feos, simpáticos, graciosos, serios... Y lo tengo claro, los guapos vienen envueltos en un molde casi perfecto, pero es sólo tapadera, el molde no ha terminado de forjar lo de dentro, dejándolo hueco. La parte interna ha ido en detrimento a medida que el interés por hacer un buen molde externo estaba volcado en su labor.
Se me acaba de ir la pinza. Yo iba a hablar de otra cosa. Pero cuando te pones a escribir no sabes por qué caminos te puede llevar el pensamiento.
Odio a los creídos, que por lo general tienen más defectos que el resto de la gente. Y me encanta vacilarles. No hay nada como llamar "feo" a un creído.

La fiesta de la vendimia


En estos momentos debería estar en otra ciudad y en otras circunstancias.
Sólo me perdí una vez las fiestas de San Mateo y tenía una excusa perfecta: el comienzo de una relación. Este año iré, pero será entre semana. No puedo alcoholizarme como otros años y en parte me da algo de rabia. El caso es que echaré de menos muchas cosas: ese sentimiento de familiaridad con desconocidos en medio de la calle, los escaparates llenos de racimos de uvas expuestos a diestro y siniestro por toda la capital riojana, los champiñones y vinos en la Laurel, el cruce de la Mayor llenísimo de gente que camina en todas las direcciones, la complicidad de mis amigos acurrucados en el mismo piso... Incluso echaré de menos las noticias de las fiestas mateas, los especiales en la tele, las fotos del periódico...
Al menos espero aparecer unos días esta próxima semana.

Muerto el perro se acabó la rabia...


No imaginaría que ese San Bernardo tan precioso a primera vista, de nombre "Cujo", se terminaría convirtiendo en un asesino en serie.
Reconozco que la película me ha dado un poco de miedo, en el sentido de que no me imagino la situación de pasar casi tres días metida en un coche y amenazada por un perro rabioso y asesino que sólo quiere clavarme el diente.
Ya se sabe que al final el instinto de supervivencia, y aquí también el instinto maternal, se imponen por encima de cualquier cosa. Ante la perspectiva de la muerte sacamos fuera todo el animal que llevamos dentro. La diferencia es que nosotros tenemos capacidad de raciocinio, por eso era bastante previsible que Donna salvara a su hijo.
Ha habido un rato donde me he puesto a saltar del nerviosismo, porque aparte de que me daba para atrás mirar la imagen del perro mugriento y cubierto de sangre, pensaba que la madre podía morir. Entonces el niño solo es posible que no tuviera escapatoria.
En fin, igual me tengo que agenciar el libro. Aunque no sé porque no me llama Stephen King como escritor y por lo tanto nunca me he leído nada de él.

sábado, septiembre 16, 2006

¿Y si no nos volvemos a ver?


A mi "hermana".

Hoy las preguntas flotan en mi cerebro como si fueran fruto de una ilusión. No me hago a la idea de que te vayas tan lejos durante un año. Estoy segura de que hagas lo que hagas, lo harás bien. Pero ¿y esa idea tan repentina? Creo que una de vosotras se ha convertido en alguien que os ha comido el tarro de tal forma que no habéis sabido mirar los pros y los contras. De todas formas, Patri, te echaré de menos. Se me ponen los pelos de punta sólo de saber qué haréis por allá. Yo no me iría, pero porque aparte de que no lo conozco, no intercambiaría Murcia por Salamanca para estar opositando.
Espero que vuelvas en un año y que des noticias tuyas asiduamente. Sabes bien que las otras dos personas que van contigo no me interesan un ápice más de lo que me interesaron nunca.
Deseo de todo corazón que lo hayas pensado bien. Hay que tener muy claro lo que se quiere hacer. Ahora entiendo cuando hace unos días decías que estabas tomando decisiones respecto a tu vida, que deseabas que hubieran pasado dos meses.
Sea lo que sea, espero que sea para bien. Mi opinión al respecto es que habéis tomado una decisión muy a la ligera movidas por las ideas de una de vosotras. No voy a entrar en detalles, pero yo no me dejaría llevar de ese modo. Respeto tu decisión, y espero que no sea la equivocada.

Que tengas mucha suerte, Patri.

Llamadas inesperadas


Cuando esta mañana franqueaba las puertas del Carrefour me sonaba el móvil. El detalle que ha tenido Marta para invitarme a su casa en San Mateo y decirme que vaya me ha llegado al alma. Ayer me escribió un email que tenía intención de responder, pero como siempre pasa... lo vas dejando y dejando y terminas olvidándote. Marta me invita a su casa aun sabiendo que tengo el piso de mis hermanos. Por eso me ha gustado ese detalle. Así que he llamado a mi hermano para que la colme a besos este fin de semana.
Hace un rato que he recibido la llamada de otra persona. Era la primera vez que hablaba con él. Me ha sacado del más puro sopor onírico. Mientras que esta tarde veía "Cujo" me he quedado dormida. Y vaya, tendré que terminar de ver la película. Me gusta el perrito, está claro que todavía no se ha convertido en lo que quiera que se convierta. No soy de leer Stephen King, así que no sé si el bicho es peligroso. No creo que después de la película odie a los perros de por vida. Además, mi más anhelado deseo es tener uno.

Ya no más


Me da la sensación de haber cambiado algo en mi vida. Ha sido hoy y casi sin querer. He hecho algo de lo que no me arrepiento, pero me ha servido para comprobar algo que ya temía. Aunque puedo estar equivocada, claro.
Me acuerdo de ciertas cosas que llegan ahora a mi mente como si fueran aves de paso. Hoy me resulta algo increíble que tú no seas consecuente con tus dichos. Al menos yo lo seré con mis actos. Y como no podía ser de otra manera, y aunque me pese, debo poner un punto final. Lo predije hace un tiempo: un día no tendríamos nada más que decirnos. Yo hace tiempo que no tengo nada que decirte. Dudo si sigues entrando y leyendo en este blog. Ojalá que no. Me dolería saber que mis palabras pudieran herirte, a pesar de todo. Si por mí fuera habría evitado que leyeras, no sería la primera vez. Pero ahora hay mucha gente que visita esto, aunque sólo sea un poco.
Es curioso. Recuerdo el día que lo creé, porque mi intención era decirte a ti lo que no podía decirte si no estabas. Pasó el tiempo y quise dejarlo, pero me animaste a seguir. Con los altibajos de humor e intentando buscar una línea no-triste ("No escribas cosas tristes entonces") seguí porque sabía que lo seguías. Podría decir que ya no escribo para ti, salvo pequeñas excepciones como esta. Y que ahora sigo escribiendo para mí y para más gente que entra de vez en cuando. Es posible que por esa gente no te haya vedado el ver todo lo que cuento.
Quiero que me cuentes... los cambios de tu vida. Sé que son muchos y variados. Mi etapa de cambio comienza ahora. Pero de momento no diré nada. Ya no tengo más que decirte.

"James y el melocotón gigante"


No creo que vuelva a ver una película infantil hasta dentro de mucho. Me habían hablado bien de esta película pero o no estoy con buena predisposición para ver películas de esta índole o es que no me queda mucho de la niña que llevo dentro.
Me quedo con eso de que James tenía un sueño: ir a Nueva York. Y lo consigue. No importa el medio de transporte (un melocotón) ni los compañeros de viaje (insectos gigantes) sino que lo importante es llegar al destino.
Como otra historia para niños tenía que tener una moraleja. De cada uno depende cumplir nuestros sueños.

Tentaciones


La tentación nos llega a todos. El que sucumbamos a ella o no depende de nuestra capacidad para reconocer su disfraz.
A veces nos llega con la forma de una vieja llama que vuelve a renacer, o un nuevo amigo que puede acabar siendo mucho más, o un niño que despierta sentimientos que no sabíamos que teníamos.
Y así cedemos a la tentación sabiendo siempre que por la mañana tendremos que sufrir las consecuencias.

(Fragmento sacado de "Mujeres Desesperadas").

Hoy te recuerdo como parte de mis sueños


Has venido a mí de nuevo. Si por mí fuera no te dejaría volver porque ya sólo formas parte de mis sueños, y quizás ya sólo formes parte de ellos.
Si por mí fuera dejaría todo lo que concierte a ti en el camino, me vaciaría de todas tus cosas y empezaría una hoja en blanco. Pero no puedo.
Intento no acordarme de ti. Y ya ves, han pasado dos meses ya y sigo acordándome de ti.

Regresas en forma de nostalgia, es un recuerdo agrio y a veces no quiero abrir los ojos para que perdure por siempre ese pensamiento. Ya sólo quedan migajas de ti. Me da miedo saber cómo estás porque quizás no deseo saberlo. Ya no pienso en qué estarás haciendo porque has dejado de ser el centro. Estás ahí pero los recuerdos de ti son cada vez más difusos.

viernes, septiembre 15, 2006

"Jin Roh"


Tras la Gran Guerra, Japón está inmerso en manifestaciones y disturbios diarios porque la tensión social es inmensa. El país se está recuperando y recriminan al Gobierno todos sus problemas actuales. Los sectores antigubernamentales se alían en un grupúsculo llamado Secto para combatir a pie de calle, llegándose a convertir en verdaderos terroristas. Para controlarlos se crea la División Tokkitai, una sección especial de la policía adiestrados para sobrevivir en situaciones límite, quizás por instinto, asemejándose en cierto modo a los lobos.
Kazuki es un Tokkitai que un día se topa en las alcantarillas con una "Caperucita Roja" que prefiere la muerte antes que entregarse. Las "Caperucitas Rojas" eran aquellas mujeres y niños pertenecientes a Secto que llevaban las bombas y armas de un lugar a otro. La joven muere pero el Tokkitai no tiene siquiera un rasguño. A partir de aquí Kazuki se replantea su vida. Es relevado de su puesto y enviado de nuevo a la academia de aprendizaje por dudar a la hora de disparar a la joven terrorista. Allí es vigilado muy de cerca.
Así conocerá a la "hermana" de la joven, a la que empieza a ver a menudo, mientras intenta encontrar una respuesta a sus dudas y preguntas existencialistas.
Aquí aparece el instinto animal, que pesa más que el instinto humano. Es curiosa la versión de Caperucita Roja que se hace en la película.

Me ha encantado. Hacía mucho tiempo que no veía un anime. Y este es magistral. Te da una profusión de datos inmensa al principio e intentas exprimir todo al 100% y es que la película lo vale. Además hace pensar.

Dos horas en el dentista

El Dr. Urbina estaba igual de simpático que siempre. Nada más verme la muela me ha dicho que posiblemente fuera la muela del juicio, así que radiografías y demás...
Tengo un problema de encías, que tardará en curarse unos meses. De momento estoy en tratamiento y se me ha fastidiado San Mateo.
No me apetece ahora explicar lo que tengo en las encías, ni siquiera recuerdo el nombre. Sólo quiero que se me cure y que deje de dolerme.
Los dientes los tengo perfectamente sanos. Y el problema que me incumbe ahora es simplemente por un mal lavado de dientes :'(

"Zathura"


Si llego a saber que la película iba a ser para niños no la hubiera visto. Sabía que tenía que ver con el espacio y sé que es del estilo de "Jumanji" (que tampoco he visto nunca pero me lo imagino).
Son dos hermanitos que se llevan mal, Walter y Danni, que terminan con su casa en el espacio jugando a un juego llamado Zathura. Ese viaje les unirá más.
A ver si la próxima vez elijo mejor.

jueves, septiembre 14, 2006

Hambre a las 4 de la mañana


Como me dolían las muelas ayer no comí nada en todo el día, pues a nada que masticaba me dolía toda la boca. Así es que me tuve que conformar con la bollería que mi madre me trajo por la mañana. Así es como a las 9 de la mañana comía despacio y de mala gana un bollo cuyo nombre no recuerdo, mientras dejaba aparte la crema pastelera (la odio). A media tarde me comí un cruasán, también despacio porque el dolor de muelas no había cesado. Y esa fue mi comida de ayer.
No es de extrañar que de madrugada tuviera hambre. Y empezó a formarse ante mí la imagen de los sandwiches de salami con queso que tienen en el 24 horas. Pero qué pereza salir a esa hora. Y miedo. El 24 horas me pilla a 5 minutos, pero tengo que atravesar un parque. A medida que la pereza por salir crecía el hambre iba aumentando.
Luego pensé en que son fiestas y que habría, a pesar de ser miércoles, gente por la calle. Así que tampoco debía de tener tanto miedo a salir.
Bien, pues terminé vistiéndome y saliendo a por mi deseado sandwich al 24 horas. Le hice buscar al desganado empleado mi sandwich mientras me decía que no podía desordenar las filas de emparedados. Y yo le miraba: "Quiero ese" y se lo señalaba. Al final le convencí para que me diera el sandwich que yo quería.
Había gente en Gran Vía. Cerraban los bares y yo tenía mi tesoro en mi poder.
Mañana iré al dentista, aunque de momento (y cruzo los dedos) se me ha pasado el dolor de muelas. ¿Y si me están saliendo las muelas del juicio?

¿Realmente escribo tanto?


Ayer me dijeron que el volumen de texto de mi blog es amplísimo. Además me lo dijeron varias personas.
A mí no me parece que sea tan largo. Realmente no me cuesta poner por escrito lo que pasa por mi cabeza una vez me pongo a ello.
También es verdad que a diario me obligo a escribir algo, aunque sea la más absurda tontería.
Y va por rachas. Hay días en que se moldea en mi mente lo que quiero escribir y hay días que busco una palabra al azar y escribo sobre eso.

Si no me equivoco mucho la época en que más escribí aquí fue en julio. Supongo que cuando el dolor se adueña de nosotros es más fácil desahogarse escribiendo, estar al límite nos hace que todos los sentidos estén más desarrollados y quizás por eso cuesta menos expresarse.

Por lo demás, siempre que pueda y tenga tiempo escribiré sobre cualquier cosa que se me ocurra.

miércoles, septiembre 13, 2006

Orgullo


Aquel mismo que no me deja hacer ciertas cosas que en otras circunstancias y en otro momento hubiera hecho. Lo siento como una losa muy pesada que me dicta lo que debo de hacer hoy.
Es el mismo orgullo que me obliga a cerrar los ojos ante ciertas personas que ahora sólo pertenecen a los sueños, que ahora no existen y quizás jamás han existido.
Es aquel que me prohibe mirar atrás, a lo que fue, me impide llorar y me impide pensar en ti.

A veces llega un momento en que sale fuera y comienza a dirigir nuestra vida, de tal manera que rompe con aquello que una vez nos hizo tanto daño, que quiere enterrar esos momentos. Lucho contra mi orgullo, pero es más poderoso. Tiene un arma que yo no tengo. De su lado están la dignidad, la responsabilidad y mi mente. Yo sólo cuento con mi corazón, que ha seguido un camino sinuoso hasta llegar al momento actual, donde no ve el horizonte.

Cuando alguien te ha ofrecido dolor... al final sólo queda ese orgullo, como si fuera un escudo infranqueable, donde nada ni nadie puede acercarse. Cuando todo esté "olvidado" se irá. Pero mientras tanto está ahí, rígido y preparado para lidiar.

Mi orgullo pocas veces sale a la luz. No le dejo. Pero en estos momentos me vigila para que no dé un paso en falso.

Dolor de muelas

Hace unos años odiaba ir al dentista. Sólo con entrar en la sala de espera el olor a empaste impregnaba todos mis sentidos. Con 13 años me quitaron una muela que me dio mucho la lata por aquella época. Una dentista de apellido italiano que siempre que podía se retiraba a fumar un cigarro me puso mil empastes en la misma muela que se me iban nada más masticar algo. Un día decidió quitármela. Su voz era suave mientras me decía: "Piensa en algo bueno que te haya pasado". Y mientras pensaba en mi colegio y no sentía mi boca anestesiada todo había pasado. En la actualidad la dentista está retirada desde que le detectaron un cáncer, no sé si en la garganta o en los pulmones.
Mi siguiente dentista me traía a la memoria la típica sala de operaciones pues siempre llevaba puesto el batín verde de los cirujanos. Era muy nervioso y fue el primero en hacerme una limpieza de esas que te deja las encías sangrantes.
Seguía odiando las salas de espera a la hora de ir al dentista.

Antes de seguir, debo decir que mis dientes están bien colocados, son blancos y me cuido bastante la boca. Lo único que me fastidia es que hace unos años tenía la malsana costumbre de olvidarme lavármelos antes de dormir. Así que después pagué las consecuencias mediante unas malditas caries que me dieron mucha guerra. Por lo demás, nunca he necesitado aparato ni nada de eso. También creo que no me han salido aún las muelas del juicio y me alegro, porque la gente se queja mucho. O quizás nunca me salgan.

Una noche de madrugada me desperté con un inmenso dolor en una muela, en la parte opuesta de la que me habían quitado. No tenía dentista aquí, pero enseguida me hice con uno. Tras una buena recomendación, me fui a una clínica y pregunté por el Dr. Urbina. Él me quitó la segunda muela, que ni siquiera noté. Él me puso los dos dientes nuevos, diciéndome que tenía la dentadura muy blanca.
Con el Dr. Urbina mi negativa a ir al dentista cambió. Siempre simpático me contaba cosas de su vida, me habló de cuando murió su madre, de cuando estuvo en Cuba con su esposa, de sus hijos, de películas... La visita obligada al dentista cada vez que voy a revisión ha dado un giro de 180º respecto a que ahora no me da miedo ir a que me miren la boca.
El primer día que aparecí en la clínica iba drogada a Espidifén. Tendré que ir a verle. Es mayor pero majísimo. Siempre me da la mano y me pregunta: "Ana, ¿qué tal estamos? ¿qué es de tu vida?". Me encanta y no es para menos.

Tendré que volver antes de que termine esta semana porque desde ayer me duele una muela. Tengo miedo a tener una infección (espero que no) o un flemón (que nunca he tenido). Mi madre me ha dicho hace un rato que tengo mala cara, que vaya a mirarme los dientes. Iré con ganas pero... serán dos citas, estoy segura. En la primera me dirá si tengo algo raro y en la segunda ¡limpieza! Y yo quiero que mis dientes sigan nacarados :( Odio esas limpiezas, pero tendré que ir de todas formas. Anoto que a la última revisión no fui porque estaba en mi casita y el Dr. Urbina me reñirá. Lo bueno es que lo hará con una sonrisa de oreja a oreja. No sé qué tiene pero me encanta este hombre.

Sólo es cuestión de suerte


Alguien me dijo una vez que para que la suerte nos llegue hay que buscarla, que no llega sola. Quizás tenía razón. De nada sirve que nos deseen suerte antes de comenzar un examen para el que no has estudiado o de nada nos sirve presentarnos a una entrevista de trabajo para la que sabes que no vas a salir bien parada porque no estás cualificada para ese trabajo.
La primera vez que hice una entrevista de trabajo me sentía tranquila. Es la primera disposición, nervios fuera. Pero sobre todo me sentía segura de mí misma. Por esto mismo sabía que me contratarían, como así fue.
Hay otras cosas para las que hay que tener suerte de verdad. No soy asidua a jugar a nada. Suelo tener mala suerte en los juegos, excepto en el parchís donde, con el color rojo, siempre gano. Si me cambian de color pierdo. Cuando jugaba con mi hermano pequeño al Hotel, hace ya mucho tiempo, me dejaba los mejores hoteles porque sino siempre terminaba perdiendo. ¡Qué extraño que tenga que ceder el hermano pequeño! A mi otro hermano le enseñé a jugar al ajedrez y me gustaba jugar con él hasta que un día me ganó, y desde entonces siempre lo hacía. Desistí en el intento de ganarle más. Cuando jugábamos a las cartas perdía siempre, ahora pierdo a veces. Los únicos juegos de cartas que se me daban bien eran los de mentir: el Mus y el Mentiroso. También aprendí a las damas y hoy en día me encanta jugar. En el momento en que descubrí la afición de mi padre por las damas echaba partidas con él, con el único con quien no me importaba perder porque al mismo tiempo aprendía trucos.
En mi casa se juegan muchos décimos de Lotería de Navidad. La primera vez que compré un décimo, sólo uno, en una administración de Salamanca tocó pedrea. Tengo claro que tengo mala suerte para los juegos, aunque ya no importa, pues lo importante es participar.
Pero en la vida real, también estoy de acuerdo con quien me lo dijo, en que la suerte hay que buscarla, en todos los aspectos. Luego llega por sí sola.

A mí me gusta cómo suena en alemán: Viel Glück!

Primeros años


Dicen que los individuos comenzamos a adquirir el sentido de la razón alrededor de los 7 años, pero todo el mundo tiene recuerdos anteriores.

Mis primeros recuerdos se basan en momentos de miedo y terror o en grandes cambios en mi vida. Tenía 4 años.
Recuerdo la habitación donde dormía con mi hermano en un primer piso, la primera casa de la que tengo conciencia. Aquella habitación con paredes azules que me observaban mientras un día se me ocurrió tirar todas las barriguitas por la ventana. Menos mal que era un primero...
Aquella noche gritaba en sueños. Mi madre encendió la luz. "¿Qué tienes? ¿Qué te duele?". Recuerdo que parecía que tenía pinchos por todo el cuerpo, algo parecido a recibir descargas eléctricas. Esa misma noche ingresé en el hospital con síntomas de meningitis, una enfermedad que pillaron a tiempo. También tengo recuerdos del mismo hospital, varios médicos y enfermeras a mi alrededor, sujetándome para que estuviera muy quieta, me paralizaron, aunque no evitaron que parara de gritar nada más ver la inmensa aguja que se cernía ante mis ojos. En aquella época sería inmensamente grande, pues cuando somos niños todo nos parece gigante. La inyección iba destinada a mi espalda. Después no recuerdo más. Es uno de los recuerdos más tediosos que tengo. Me curé, claro.
El siguiente recuerdo es de un cambio en mi vida, varios meses después del hospital. Nos mudamos a vivir a otro sitio. Eso implicaba cambiar también de colegio. Y aparecí en la escuela con las manos vacías. Como todos tenían libro y yo no, la profesora me dijo que dibujara en la pizarra.
Rocío, mi primera amiga, evoca siempre ese gran momento: "Ocupaste toda la pizarra dibujando, y no paraste hasta que sonó el timbre, mientras todos te mirábamos porque queríamos estar en tu lugar".
También estaba allí María, hija del cabo del cuartel, que años después se marcharía a otro sitio porque a su padre le habían destinado.
Allí estaba Félix, que ya en aquellos años hablaba un poco de alemán pues su padre había estado trabajando en el pasado en el país germano y a veces le enseñaba palabras. También su padre le inculcó la lectura de libros sobre la historia de la IIª Guerra Mundial. Era todo un experto.
Y Óscar... antes de que su madre se fuera para siempre. Eran años felices. Óscar vivía junto a la escuela, y cuando salíamos de clase su madre nos había preparado la merienda a los siete que compartíamos curso. Un día dejamos de escucharla.
Y Carlos, con quien compartí más clases que nadie. Ahora me saluda de lejos. Siempre nos llevamos bien, pero desde que se echó novia se ha alejado de todo lo que representa su pasado.
También estaba Laura, antes de que la siguiente profesora le hiciera repetir varios cursos. Sí que tenía cierto retraso a la hora de pillar algo, pero era un encanto.
Ahí estábamos todos, juntos. Todos teníamos los mismos años y estábamos unidos. Poco a poco nos fuimos separando. Hay gente a la que no volví a ver nunca.
María es la primera que se fue, a los dos años. No la volví a ver. Si algún día regresara estoy segura de que no la reconocería.
Félix se fue a vivir un poco más cerca. Hace años que no le veo.
Óscar fue "adoptado" por sus hermanos mayores. Estuvo viviendo con uno y luego con el otro. Al final se quedó en una ciudad costera currando en algo que le gustaba. Es el primero que se independizó. No hace ni un mes desde que charlé con él. Pero ya sólo viene por vacaciones.
Laura se fue a vivir a La Rioja Baja. No volvió. Se comenta que está casada y tiene críos. No sé si creerlo.
A Rocío y a Carlos les sigo viendo, pero muy de vez en cuando. Es extraño cómo poco a poco vamos perdiendo las primeras relaciones de nuestra vida, sin darnos cuenta. Aquellos eran los años dorados, donde no importaba nada, donde siempre estábamos juntos, donde celebrábamos "el día de la Tortilla", cada febrero en una casa diferente, donde la madre de Óscar nos tenía preparada la merienda a las 5 de la tarde, donde la señorita (no recuerdo el nombre) nos invitaba a chocolate a su casa a los que nos portábamos bien; donde todos, los siete, éramos uña y carne.
Es la infancia, ese momento de nuestra vida que nos deja una huella inmensa para siempre. Luego creces y te das cuenta de que te has hecho mayor.

Tengo un recuerdo anterior a estos otros: durmiendo en la guardería. Ya no existe ese jardín de infancia. Es un recuerdo donde también hay algo nuevo, el primer día que conocí a Sergio. Desde entonces empezamos a ir juntos a la guardería, a la hora de la siesta dormíamos juntos y no podíamos pasar el uno sin el otro. Supongo que tendríamos unos 3 años. Después coincidimos en el colegio, pero mis clases con la "señorita Presen" se vieron interrumpidas por la brusca marcha a mi actual domicilio.
A Sergio le vería unos años después. Después se fue a estudiar a Madrid. Ahora no sé dónde anda, pero tengo su teléfono porque me lo dio un día que nos encontramos en unas fiestas. Al menos sé que ese contacto sigue ahí. Y aunque no siguiera estoy segura de que volveríamos a coincidir en otros lugares.

martes, septiembre 12, 2006

Mi madre y los móviles

Cuando el "boom" de los móviles, todo el mundo de mi casa nos hicimos con uno para mantenernos en contacto. Mi padre tenía desde hace años, desde aquellos primeros ladrillos que no sabías muy bien dónde meterlos. Mi madre fue la única que decidió no hacerse con un móvil, a pesar de que en mi casa podía elegir uno de los muchos números que están sin usar, y en principio estaban destinados para los coches.
Todos le decíamos que se acostumbrara a llevarlo y ella no nos hacía ni caso. Así es que a veces se va, bien sea a la compra o donde quiera que vaya, y si tarda en aparecer no conseguimos ponernos en contacto con ella.
Sólo cuando se van de viaje, mi padre le da un móvil, le dice siempre que lo lleve en el bolso. Siempre es el mismo número. Así que cuando recibo llamadas de ese número sé que mis progenitores están de viaje y/o vacaciones.
Al no querer llevar móvil mi madre no controla cómo va. Sólo sabe llamar. A veces lo lleva encima sin haberlo cargado y por lo general se le termina apagando. Yo no sé lo que hace, siempre que llamo a ese número está apagado, aunque me haya llamado cinco minutos antes.
Y lo mejor de todo es que cuando tiene el móvil en su posesión no para de llamar.

El ejemplo es hoy. He tenido examen esta mañana. Como había dormido pocas horas, después me he tumbado y, lógicamente, me he quedado dormida. Sabía que mis padres llegarían a media mañana, como ellos saben que no puedo quedar con ellos tanto como quisiera. Entre sueños he empezado a oír mi móvil, que no paraba de sonar. Llamada tras llamada, y pensaba con los ojos semicerrados: "Son mis padres, luego llamo". A las 3 de la tarde me he levantado porque estaba harta de escuchar tantas veces la melodía de "El exorcista". Creía que tendría llamadas alternas de mi padre y de mi madre. Pero no. Había 9 llamadas perdidas desde el número que usa mi madre en estas ocasiones. He debido de abrir los ojos en plan incrédulo. 9 llamadas, que se dice pronto.
Me he despejado un poco y he llamado. "El teléfono al que llama está apagado o fuera de cobertura"... como no podía ser de otra manera. Y he esperado a que volviera a llamar. Por supuesto, no ha tardado mucho, y después de tanta llamada, estaba preocupada por mí, pensaba que me había pasado algo. Le he explicado que no, que estaba bien. Me ha dicho que si iba a comer con ellos. El caso es que este tipo de comidas implica comer con varios matrimonios que no paran de hacer preguntas. He declinado la oferta.
Me ha dicho que entonces ya nos veríamos después de los toros, a la hora de cenar o así. Es decir, en una hora. ¡Y que a ver si les enseño mi piso! En estos momentos y debido a la época lo tengo un poco patas arriba, extraño en mí porque adoro el orden, pero es lo que hay... Así que tengo una hora para por lo menos barrer y fregar el suelo, recoger libros y apuntes, quitar algo el polvo, etc.
El caso es que no hace mucho rato que me ha vuelto a llamar. He pasado de coger el teléfono. Sí, está mal, pero es que no puedo quedar con mis padres sin dejar mi piso como los chorros del oro. Menos mal que es pequeño. Es posible que con la tormenta que ha habido a media tarde se hayan suspendido los toros.
De lo que no me libraré será de la cena. La última vez que cené con ellos y más gente en las Ferias de Salamanca apenas cené la inmensa mariscada que pidieron. Odio el marisco tanto como el pescado :(

Dudar de alguien


¿Qué pasa el día en que una persona en que confías plenamente duda de ti?
¿Qué ocurre en el momento en que la otra persona piensa que has hecho algo y tú sabes que está equivocado y le haces razonar?
¿Qué pasa en el instante en que todos los signos te señalan respecto a algo en lo que no tienes nada que ver?
¿Qué pasa en el momento en que ves que la confianza se tambalea?
¿Qué pasa cuando dejas de creer en aquello en lo que creías hace tan sólo unas horas?
[...]

Ese día te das cuenta de que nada es para siempre, que todo perece, bien sea una amistad, un amor, la propia existencia. Duele que la persona en quien hace un tiempo depositaste tu confianza te demuestre que no confía en ti de la misma forma, o simplemente que no confía en ti. A mí me ha dolido. ¿Entonces a qué te atienes? Si sabes lo que hay te preguntas si merece la pena seguir en esa "farsa" o poner un punto final. Porque está claro que algo se ha roto. No sé el qué. Sólo que ahora no tengo ganas de confiar en nadie. Me viene a la mente esa frase que dice: "Cuesta años construir una confianza y segundos destruirla". Es posible que sea así.
Quizás no se ha roto nada. Aunque yo siento como si quisiera huir de esa persona. No es que dude yo, es que el otro duda de mí. Duele.

lunes, septiembre 11, 2006

11-S: 5 años después


Es sorprendente que todo el mundo se acuerde de lo que hacía tal día como hoy hace ya cinco años. Yo me acuerdo que andaba sin televisión, para variar. La diferencia entre hoy y aquel día es que ahora tengo tele aunque apenas la pongo, y entonces no tenía tele ni la echaba de menos.
Una llamada me sacó de mi ensimismamiento a la hora de comer: "Ana, ¿estás viendo la tele? ¿has visto lo que está pasando en Nueva York?".
Era mi hermano. Me decía que fuera a cualquier sitio, que seguro que en todas las televisiones se estaría viendo lo mismo.
Así es como bajé al bar de Gran Vía donde todo el mundo estaba conmocionado. Guillermo, el jefe, me hizo un resumen de lo que había pasado y debí poner cara de no dar crédito a lo que me contaba, pero ante mí estaban las grandes televisiones de plasma repitiendo las mismas imágenes de los aviones que se estrellaban contra las Torres Gemelas, el desplome inmediato de una de ellas, el horror de los ciudadanos neoyorkinos...
Toda una tarde de noticias en la que cundió el pánico. Claro, ¿quién no se acuerda de lo que pasaba tal día como hoy hace cinco años?
Todavía hoy al recordarlo es estremecedor y doloroso.

Anoche


Pues no sé lo que me pasó anoche. De repente sentí que algo en mi interior rugía y yo no podía contenerlo. Así que me fui y dormí.
Al levantarme pensaba que podía seguir mi mala hostia. Y cualquiera podría preguntarse ¿por qué? Realmente no creo que sea algo que debiera mencionar por aquí. Supongo que es por todo; no voy a concretar.
Simplemente me alegro de que todo haya pasado. También las pocas horas de sueño influirían en mi estado de ánimo. Pero ahora estoy descansada y me preparo para coger los apuntes y no aparecer por aquí en todo el día. Mañana tengo el penúltimo examen.
Sí, mañana también vienen mis padres. Querrán conocer mi casita. Supongo que tendré que tomarme un poco de tiempo libre para poder poner un poco de orden aquí. Tampoco está tan desordenado, aunque dar una pasadita al suelo no estaría mal, sobre todo teniendo en cuenta que vienen con otro matrimonio que me tiene un gran aprecio. Yo creo que siempre quisieron tenerme de nuera por alguno de sus hijos :D
Por lo demás, me encanta esa canción. Me la pasó alguien, a pesar de que cuando vi el título mi respuesta fue: "No creo en las promesas".

Adema: Promises

Sir Titus, dame 24 horas. Ya tengo una imagen que dibujar en mi cabeza, aunque hoy estaré apurada estudiando. Pero mañana, cuando salga del examen, me pondré a dibujar. ^^