Después de salir del EPIC Museum decidimos dar un paseo junto al Liffey, ya que hacía un día espléndido. Lo cierto es que daba gusto pasear por allí.
Íbamos hacia la calle O'Connell, dejando a nuestra espalda el puerto de Dublín. Hay que tener en cuenta además que hace unos siglos los barcos entraban por aquí, sólo que ahora ya únicamente se ven barcos de vela o pequeñas tablas de surf. También se ven pescadores.
En esta orilla había numerosas estatuas. Y como a mí siempre me han llamado la atención las estatuas de bronce realistas, allí estaba The Linesman, para corroborar que los barcos entraban hasta esta parte de la ciudad.
También se encuentra la estatua de Matt Talbot, ésta de piedra, con una curiosa historia. Era un obrero y laico católico irlandés que, en su juventud, antes de su conversión, cayó en el alcoholismo. Por eso se le considera el patrón de los alcohólicos.
Para terminar ya, llegando a O'Connell Street vimos gaviotas, que nos acompañaron hasta el puente O'Connell. Y por allí seguiríamos caminando, despidiéndonos de la ciudad.




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