domingo, marzo 29, 2015

La metamorfosis

Llevaba unos meses rumiando leer La metamorfosis de Franz Kafka. Lo que no esperaba es que fuera un libro tan breve. Breve pero intenso, eso sí. 
Gregor Samsa, el protagonista, me atrae de una manera inconfundible al leer Memento Mori, el primer libro de la trilogía de César Pérez Gellida. Y después, cuando hace poco leí Kafka en la orilla y, sobre todo, con un inquietante relato de la recopilación, también de Murakami, de Hombres sin mujeres. Concretamente, en ese relato el autor nipón nos cambia el final de La metamorfosis, e incluso superpone la personalidad del autor, Franz Kafka, a la del protagonista, Gregor Samsa.

La novela nos describe cómo Gregor Samsa un día se despierta en su habitación convertido en un escarabajo gigante. La transformación completa transcurre a lo largo de varios meses, hasta que finalmente se completa el proceso y el escarabajo no puede sobrevivir al mundo de los humanos. El primer día el escarabajo puede comprender lo que le dicen e incluso puede responder -aunque sea a través de una voz animal-, pero a medida que pasan los días va perdiendo todas las capacidades humanas y las va transformando en los instintos animales, conforme al animal en que se está convirtiendo.
Se podría decir que Gregor Samsa se encuentra aislado en una coraza de la que no puede salir, como si el individuo se viera anulado por la sociedad que le rodea.
Por un lado, leemos los sentimientos de Gregor, que además utiliza las antenas para escuchar las conversaciones contenidas de su familia: sus padres y su hermana Grete se quedan desamparados al ser Gregor quien traía el dinero a casa, pero además ellos albergan un sentimiento de miedo porque temen que el resto del mundo descubra que en su casa vive un monstruo.



EL AUTOR:

Nacido en Praga en 1883, en el seno de una familia de comerciantes judíos, Franz Kafka se formó en un ambiente cultural alemán y se doctoró en Derecho. Pronto empezó a interesarse por la mística y la religión judías, que ejercieron sobre él una notable influencia y favorecieron su adhesión al sionismo.
Su proyecto de emigrar a Palestina en 1917 se vio frustrado al padecer los primeros síntomas de tuberculosis, enfermedad que le acarrearía la muerte. A pesar de la enfermedad, de la hostilidad manifiesta de su familia hacia su vocación literaria, de sus cinco frustradas tentativas matrimoniales y de su empleo de burócrata en una compañía de seguros de Praga, Franz Kafka se dedicó intensamente a la literatura.
Su obra, que llega al público en contra de su voluntad expresa (ordenó a su íntimo amigo Max Brod que, a su muerte, quemara todos sus manuscritos), constituye una de las cumbres de la literatura alemana y se cuenta entre las más influyentes e innovadoras del siglo XX.
En la línea de la Escuela de Praga, de la que es el miembro más destacado, la escritura de Kafka se caracteriza por una marcada vocación metafísica y una síntesis de absurdo, ironía y lucidez. Ese mundo de sueños, que describe paradójicamente con un realismo minucioso, ya se haya presente en su primera novela corta, Descripción de una lucha, que apareció parcialmente en la revista Hyperion, que dirigía Franz Blei.
En 1913, el editor Rowohlt accedió a publicar su primer libro, Meditaciones, que reunía extractos de su diario personal, pequeños fragmentos en prosa de una inquietud espiritual y un estilo profundamente innovador, a la vez que lírico, dramático y melodioso. Sin embargo, el libro pasó desapercibido; los siguientes tampoco obtendrían ningún éxito fuera del círculo íntimo de amigos y admiradores incondicionales.
El estallido de la Iª Guerra Mundial y el fracaso de un noviazgo en el que había depositado todas sus esperanzas señalaron el inicio de una etapa creativa muy prolífica. Entre 1913 y 1919, Franz Kafka escribió El proceso, La metamorfosis y La condena, y publicó El chófer, que incorporaría más adelante a su novela América, En la colonia penitenciaria y el volumen de relatos Un médico rural.
En 1920 abandonó su empleo, ingresó en un sanatorio y, poco tiempo después, se estableció en una casa de campo en la que escribió El castillo. Al año siguiente Kafka conoció a la escritora checa Milena Jesenska-Pollak, con la que mantuvo un breve romance y una abundante correspondencia, no publicada hasta 1952. El último año de su vida, en 1924, encontró en Dora Dymant el gran amor que había anhelado siempre y que le devolvió la esperanza.
La existencia atribulada y angustiosa de Kafka se refleja en el pesimismo irónico que impregna su obra, que describe, en un estilo que va desde lo fantástico de sus obras juveniles al realismo más estricto, trayectorias de las que no se consigue captar ni el principio ni el fin. Sus personajes, designados frecuentemente con una inicial (Joseph K o simplemente K), son zarandeados y amenazados por instancias ocultas. Así, el protagonista de El proceso no llegará a conocer el motivo de su condena a muerte, y el agrimensor de El castillo buscará en vano el rostro del aparato burocrático en el que pretende integrarse.
Los elementos fantásticos o absurdos, como la transformación en escarabajo del viajante de comercio Gregor Samsa en La metamorfosis, introducen en la realidad más cotidiana aquella distorsión que permite desvelar su propia y más profunda inconsistencia, un método que se ha llegado a considerar como una especial y literaria reducción al absurdo. Su originalidad irreductible y el inmenso valor literario de su obra le han valido 'a posteriori' una posición privilegiada, casi mítica, en la literatura contemporánea.

EL LIBRO:

Título original: Die Verwandlung
Autor: Franz Kafka
Traductor: Juan José del Solar
Ilustradores: Charris, Ana Juan, MP y MP Rosado, Gino Rubert y Fernando Vicente
Editorial: Círculo de Lectores, 2014
Número de páginas: 85
ISBN: 978-84-672-6264-3

Valoración: 8/10

RETOS:


4 comentarios:

Alice Wonderland dijo...

Este es uno de mis libros favoritos. Me marcó mucho su lectura en su momento y quizás lo relea- Besos.

mar dijo...

La leí hace un montón de tiempo. Es un libro extraño pero me gusta. Besinos.

K dijo...

No había leído nada de Kafka... hasta ahora. Me gustó, ciertamente. Me esperaba algo más enrevesado.

Saludos!!

Cova dijo...

Kafka tiene cosas muy surrealistas. A mí me gusta mucho, bueno, lo que he leído de él.

Besos