Hay días que salen torcidos y no se puede hacer nada. Estaba contenta esta mañana y, más si cabe, sabiendo que en una semana estaré descansando.
Estaba contenta con la remesa de libros que me han llegado. Pero la tarde no ha empezado bien. Primero porque me he enterado que mi bañera hidromasaje -que aún no he estrenado- tenía un pique que han venido a reparar hoy. La persona que ha venido me ha preguntado si me tenía que facturar a mí. Pensaba que era surrealista. Cuando ha venido el fontanero, una hora más tarde de lo que había quedado conmigo, le he dicho que quiero que termine ya, es que no me parece normal que venga un día y luego esté dos semanas sin venir. Así que el lunes elegiré los muebles que quedan.
Después me ha llamado un operador de la compañía de teléfono e internet, porque vamos a poner un nuevo sistema de centralita en la oficina y me estaba hablando en chino. Se lo he dicho, que lo que me preguntaba eran preguntas técnicas informáticas (máscara de red, ip inicial, ip final, si tenemos switch, etc.; esas cosas que se ven cuando entras en MSDos), casi me deja sin teléfono de urgencias y una serie de cosas que no tiene sentido que cuente por aquí.
Me traen una carta que estaba en el buzón de una Comunidad y veo quién era el remitente y le he llamado. Al menos su dulce voz ha conseguido que me calmara. Me ha extrañado que no me mandara la carta directamente a mí y no a la Comunidad, pero al menos eso me ha servido para hablar con él. Le he contado lo de la bañera y lo mal que me encontraba, incluso le he dicho que estaba a punto de marcharme a casa porque estaba 'atacada' de los nervios. Me ha hecho sonreír, y supongo que hablar con él ha sido un bálsamo tranquilizador. Como siempre.
Pero no ha sido todo. A las siete, cuando ya estaba pensando en marchar, suena el teléfono de urgencias para decirnos que había explotado una caldera de gas en un inmueble. Al llegar, era como estar viviendo dentro de una película, sólo que los investigadores no son tan "molones" como en las películas. En serio, El Comisario, Los hombres de Paco y todas esas series no tienen nada que ver con la realidad.
Menos mal que esto ocurre un día de cada mil. He mirado a ver si era día trece, pero no. Así que no sé, supongo que la tarde estaba poniéndome la zancadilla, así sin más. Sólo me queda pensar que el día mañana sólo puede ser mejor que lo que ha terminado hoy.
Estoy muy cansada...

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