Caminas por la calle, perdida en tus pensamientos, mirando al suelo... Y entonces sientes una presencia, su presencia. Levantas los ojos y te encuentras sumergida en esa mirada profunda, esa mirada que contiene todas las cosas buenas del mundo.
No esperaba encontrarme con él y hubiera alargado las dos de la tarde varias horas más.

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