lunes, agosto 28, 2006

Y llega un día en que te das cuenta de que todo sigue igual

Tengo miedo. Me temo a mí misma porque últimamente he descubierto muchas cosas que creía que habían caído en el vacío. Pero no ha sido así.
Creía que me sería fácil olvidar en un tiempo. ¿Pero cómo se pueden ahogar los sentimientos de la noche a la mañana? Es casi imposible. Al menos ahora me doy cuenta de que necesito mucho más tiempo. Intento no pensar, pero es difícil.
He intentado no mirar atrás, y a duras penas lo consigo. He intentado hacer desaparecer todo lo que llevaba dentro, pero simplemente el monstruo estaba dormido. Se ha vuelto a despertar. Porque sigo sintiendo, sin poderlo evitar. Y el hecho de seguir sintiendo sin quererlo me entristece porque no puedo controlar lo que llevo dentro.
Jamás creí que me costara tanto salir de esta situación.
A veces me gustaría cerrar los ojos y volver no a hace unos meses sino a hace uno o dos años, llegar a un momento donde no me afectaran tanto las cosas.
No sé qué hacer. Intento quitarme todo de la cabeza. Intento vaciarme por dentro. Y cuando más lo intento más latente está todo.
No duele tanto pero todo sigue ahí. Y lo peor de todo es que no puedo hacer nada para evitarlo.
Siento que me falta algo. A veces me cuesta respirar, incluso a veces se me caen las lágrimas sin darme cuenta. A veces sueño cosas que no quiero recordar después. Y muy de vez en cuando, sólo muy de vez en cuando, intento olvidar. No es fácil.
Recuerdo momentos tan perfectos que se me hace todo más crudo.
Intento seguir mi rumbo, paso a paso, y me cuesta tanto.
Empiezo a pensar en otros momentos parejos en el pasado y en cómo logré salir de los mismos. Y no me viene nada a la cabeza, sólo tamborilea en mi mente una palabra: "Tiempo".
Tarde o temprano tiene que desaparecer todo aquello que me aflige. Y me pregunto ¿cómo?
Quizás es que lo que llevo dentro realmente no quiero que se disipe. O simplemente llega un día en que te das cuenta que a pesar del dolor eso que sientes es demasiado bello para dejarlo escapar.
Intento mostrar indiferencia, pero no puedo. Por mucho que diga que me resbala todo no es así. No soy una pasota. Y este tema me altera demasiado para seguir hablando del mismo.
Hay un dicho: "Querer olvidar a alguien es quererlo para siempre" que he descubierto cierto con mi propia sangre.
Intento cerrar las heridas de una manera u otra, pero cada noche vuelven a rasgarse, vuelven a abrirse y vuelven a causar un dolor inmenso y agónico. Las llagas que intento cerrar cada mañana se abren cada noche para recordarme todo, si cabe más intensamente.
Quiero danzar sobre las notas que están sonando y, sin embargo, no tengo ánimos suficientes para hacerlo. Quiero correr a través del tiempo pero no tengo las fuerzas suficientes para hacerlo. Quiero volar hacia el sol pero no tengo alas para llegar.
¿Y ahora qué? ¿Cómo voy a salir de esta?

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