
Supongo que no es por azar cuando optamos por descargar nuestra confianza en alguien. Debo estar últimamente de más de susceptible cuando me veo con ganas de contarle secretillos a una persona.
Y no sé por qué un día decidí confiar. Imagino que se mezclan una serie de factores que a veces no controlamos (o sí).
La confianza no se puede dar a cualquiera. Está claro. Aunque me siento segura de aquellas personas en quienes en un determinado momento deposité mi confianza. Y hoy me veo en la cruda necesidad de guardarme mucho para mí.
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