
Ayer fue un día extraño. Cuando abrí los ojos mi primera reacción fue taparme con el edredón hasta arriba, a pesar del calor. Quería reanudar ese sueño -debía ser bonito, aunque no lo recuerdo- o quizás es que no quería ser consciente de la realidad, pues esa mañana había una palabra que martilleaba mi cerebro: "Soledad". No es el hecho de vivir sola sino que es un sentimiento que trasciende hacia algo más abstracto.
Pero ayer ocurrieron dos cosas que curvaron mis labios hasta formar la caricatura de una sonrisa. La primera fue una llamada de la que ya hablé. Lo segundo es más sorprendente.
Sí, cuando me marché del irc olvidé todo ese mundillo sin tener en cuenta a todas aquellas personas que dejaba allí. Simplemente desaparecí para mucha gente durante mucho tiempo, sin tener en cuenta las circunstancias en que abandonaba todo, el grado de confianza que llegué a alcanzar con ciertos individuos, hasta el punto de cogerles cariño. Ayer recibí un e-mail de Gus. Me preguntaba qué era de mi vida, cómo me iba. La situación excepcional en que yo me encontraba hace unas horas hizo que ese e-mail me pillara algo desprevenida. Y me explayé en la contestación, sabiendo que no podría resumir este último año en tan sólo varios párrafos. Cuando leí "que sepas que nunca me olvido de ti" se me cayó el alma, no sé si era porque me daba cuenta de que hay mucha gente que me aprecia o quizás con culpabilidad, porque yo casi me olvidé de muchas personas que me rodeaban en un determinado momento de mi vida.
Gus, sé que leerás esto. Lo de ayer fue tan inesperado como sorprendente. Conseguí reírme. Quizás tenga que ir a tomarme unas copas en San Mateo en donde tú y yo sabemos. O, ahora que lo pienso, igual ya no estás allí. Hay que recuperar el tiempo perdido. Sí, te tengo que contar muchas cosas, como tú a mí. Respecto a lo demás tenías razón. Te debo un e-mail, hoy sin falta. Hay determinadas cosillas que te debo contar al oído ;) Ah, también estoy en el Uni 5, si encuentras mi planetita te invito a un café.

Después pensaba sobre estas coincidencias. Siempre, cuando menos te lo esperas, aparece alguien. Y te das cuenta de que en tu mundo hay más personas aparte de ti. Quizás últimamente he pensado sólo en mí. Nunca es tarde para recuperar el tiempo perdido.
Y hablando de pérdidas, anoche me desbordaba ese sentimiento de pérdida. No es la primera vez que me siento así, y no me gusta. Es como si hubiera perdido algo, no estoy muy segura de todas formas, o quizás tenga la mente con un caos terrible. Ya lo he sentido más veces. Cuando día a día veo las espinas que una a una van quebrando algo dentro de mí me siento extraña, como si esta vida que estoy viviendo no fuera la mía propia, como si formara parte de un mal sueño. Sí, son espinas que todavía cortan. Son pequeñas heridas que siguen doliendo. Un día dejaré de cortar rosas y las espinas no podrán hacerme ni un solo rasguño. Siento curiosidad por lo que haré ese día, pero llegará, estoy segura. Y por una vez tendré paciencia.
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