
martes, agosto 17, 2010
C'est l'amour!

Con sabor a dorado

Pequeños gestos que nos hacen grandes

lunes, agosto 16, 2010
El Maneki Neko
Pequeños placeres
Se me había olvidado que hoy salgo a las seis.
BlackBerry de movistar, allí donde estés está tu oficin@
Otro domingo que se eclipsa

domingo, agosto 15, 2010
Adiós a la estación de tren
Es noticia en La Rioja. Estos días hemos tenido que decir adiós a la pequeña estación de tren que pasaba por Logroño. Era vieja, de estas que se construyeron en los años franquistas (y similares en estructura casi todas). Pero he estado varias veces allí, me he apeado del tren alguna vez e incluso he montado en algún tren allí. Y aunque construyan una más moderna y adecuada a las líneas de alta velocidad, sigue apareciendo un sentimiento similar al que sentí cuando desplomaron el antiguo estadio de Las Gaunas. Pensé: "Allí he estado yo". Y es que en cada lugar por donde caminamos queda un poco de nosotros. Es como si un hilo invisible nos uniera a los lugares que conocemos. Si jamás hubiera estado no sentiría tanto su pérdida.
El tren bala
El tren bala se conoce en Japón como “Shinkansen”. El primer tren bala salió de la estación de Tokio en 1964, año de los Juegos Olímpicos. Símbolo de la recuperación económica y de la futura importancia de Japón, el tren se convirtió en razón de orgullo nacional.
Aunque ya no son los trenes más rápidos del mundo, cuentan con la eficiencia y la puntualidad japonesas. Existen cuatro clases de Shinkansen: Kodama, que realiza numerosas paradas; Hikari, que sólo para en las estaciones principales; Tsubame en la isla de Kyushu; y Nozomi, el más rápido y caro.
La red de ferrocarriles de Japón es la JR (grupo Japan Railways). Se suelen ver bien, en color verde sobre fondo blanco. Y esto es necesario en Tokio, donde las estaciones de trenes comparten paradas con las de metro (una M blanca sobre fondo azul claro).
Una de las cosas que sorprenden de las estaciones japonesas es que tienen barandillas de metal a lo largo de las vías. Parece ser que se producen muchos suicidios de japoneses que se tiran a las vías. Eso me recuerda a que, en cierto momento en que vi venir al tren y en que me acerqué a fotografiarlo, un policía no me quitó ojo hasta que no me aparté.
La estación Shinjuku (área de oficinas y negocios de Tokio) es la más ajetreada del mundo. Allí tomé mi primer contacto con las estaciones tokiotas y me costó un mundo encontrar mi tren, sobre todo cuando descubrí que me iba directa por las pasarelas del metro. En esa estación perdí el paraguas transparente que me había comprado en Kioto y, sí, había más gente que en la guerra. Aquello era una locura. A partir de entonces, decidí preguntar siempre que quisiera ir a algún sitio.
Japonés comiendo de su caja bento en el tren
"La reina en el palacio de las corrientes de aire"
Ésta es, quizás, la más aburrida de las tres películas de la trilogía, a mi entender, quizás porque todo apunta al juicio. Pero es cierto que, como en el libro, la intriga sobre si la sentencia va a salir favorable a la protagonista o no sigue enganchando (por supuesto, ya conocía el final).
Todo es magia

sábado, agosto 14, 2010
Cristales al viento

"La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina"
viernes, agosto 13, 2010
Criadas y Señoras
Criadas y Señoras es un libro que atrapa... desde la primera página hasta el final. Resulta inquietante y mucho más cuando sabes que está basado en hechos reales. Es un libro que se disfruta.
Cielo añil

jueves, agosto 12, 2010
Que toda la vida es sueño...

La vida es terrible sin sueños. No me imagino vivir sin ellos; son los que alimentan al corazón, los que seducen al alma y también los que a veces te hacen llorar, sobre todo cuando abres los ojos y te encuentras con la realidad.
En estas dos últimas semanas, cuando me tumbaba a leer cada noche, antes de apagar la luz, miraba de refilón la mesilla de noche, donde una lámpara alumbra alrededor con una potente llamarada de luz blanca. Allí reposan un volumen de cuentos de Edgar Allan Poe, el teléfono móvil enganchado a la corriente y los sueños que no quise utilizar en los últimos días. Sueños que me parecían dolorosos al aparecer él, pero también sueños que consiguen hacerme sonreír. ¿Y qué si aparece él? Jamás lo sabrá, jamás le diré que aparece habitualmente en mis sueños, incluso en aquellos en que estoy despierta.
Cuando me di cuenta de que no pensar en él era como luchar contra fuerzas superiores, como si luchara contra un huracán, decidí aceptar todos los sentimientos, volver a soñar con él si es necesario y sonreír más a menudo. Creer que el mundo tiene magia y observar la sencillez de las cosas más pequeñas como si fuera la primera vez que las viera.
Realmente no me importa que él aparezca en mis sueños, porque ser consciente de que él sigue en mi corazón me reconforta. Lo que me da miedo es que llegara un día en que dejara de soñar. Me parece terrible vivir sin sueños, sean del tipo que sean.
La dulzura no está escrita

El mundo desenfocado

miércoles, agosto 11, 2010
Verle...

Un mes en el calendario
martes, agosto 10, 2010
Ni un millón de estrellas

