Pagford es un pequeño pueblo
inglés donde acaba de fallecer Barry Fairbrother. Con él, desaparecen todas sus
buenas acciones y los vecinos se dedican a disputarse su puesto de concejal en
el concejo municipal. Fairbrother había luchado para que la barriada de Los
Prados se adaptara al pueblo, pero había muchas opiniones enfrentadas. También
luchaba para que no se cerrara la clínica de drogodependientes ubicada en
Bellchapel.
Con la muerte de Fairbrother,
Howard Mollison, también concejal, y su mujer Shirley, ambos pertenecientes a
la vieja guardia de Pagford, hablan con su hijo Miles, un joven y acomodado
abogado, para que presente su candidatura al concejo, frente a la oposición de
su esposa Samantha, que odia Pagford porque es el típico pueblo que engloba
todos los prejuicios contra los que no hayan vivido durante generaciones allí.
También se presenta como
candidato Colin Walls, el subdirector del instituto, un pederasta encubierto y,
además, cobarde, que es minimizado por su hijo adoptado, Fats Walls, un joven
que busca la autenticidad en sus semejantes, un joven seguro de sí mismo y
admirado en el instituto.
Fats es muy amigo de Andrew
Price, hijo de Simon Price, otro hombre que también se presentará como
candidato al concejo y cuya candidatura tendrá que retirar. Lo peor de Simon es
que es un maltratador con sus hijos y su mujer, y Andrew se vengará de él, a su
manera.
Fats también ha decidido que ya
va siendo hora de perder la virginidad y, por ello, busca a la joven más problemática
de Los Prados, Krystal Weedon, hija de una yonqui, pero con una gran sensatez
pese a la pobreza, a su madre y a la forma de vida. Para Krystal, la muerte de
Fairbrother es un mazazo terrible, porque Barry era uno de los pocos que la
había apoyado, se había acercado a ella y la había animado a apuntarse al
equipo de remo del instituto. Quizás Barry la apoyó siempre porque él mismo se
había criado en Los Prados.
También es relevante el peso de
la concejala Parminder Jawanda, una mujer hindú, que además es doctora y que
desea seguir con el trabajo de Barry. Para ella, la muerte de Barry es
terrible, sobre todo porque es posible que ella estuviera enamorada de él.
Incluso teniendo a un marido perfecto y cuatro hijos adorables. Aunque su hija
Sukhvinder nunca irá a la universidad, y Parminder la ve tan torpe, que ni
siquiera es capaz de escucharla, y desconoce que su hija se practica incisiones
en los brazos.

Típico pueblo inglés de cottages, que podría ser el imaginario Pagford
Por otro lado, ha llegado al
pueblo una asistente social nueva, Kay Bawden, con su hija Gaia. Esta muchacha
es una joven de una belleza tan impresionante que los jóvenes se sorprenden
cuando la ven, pero ella ya está acostumbrada. También Andrew Price se ha
enamorado de ella. Pero la muchacha sólo quiere volver a Londres, de donde ha
sido cruelmente desarraigada, y donde le espera su primer amor. Por eso, sólo
se junta a Sukhvinder, y juntas comenzarán a trabajar en el restaurante
delicatessen de los Mollison, junto a Andrew, que las sigue y decide trabajar
también allí, para estar más cerca de su amor platónico.
Con los ánimos alterados,
comienzan a aparecer en el foro de la página web del concejo mensajes firmados
con el pseudónimo “El fantasma de Barry Fairbrother”, que comienzan a airear
los trapos sucios de Simon Price, Colin Wals, Parminder Jawanda y Howard
Mollison. En principio son los hijos de cada uno de ellos los que hackean la
página y hablan sobre los secretos de sus padres, aunque finalmente será Fats
Walls quien se atribuya la autoría de todos esos mensajes. Por ello, Simon
Price perderá su trabajo en la imprenta donde trabaja, a Howard Mollison le
dará un infarto, Colin Wals pedirá la baja del instituto y Parminder, una
excendencia en el trabajo.
Y mientras Miles gana en las
elecciones por el puesto de concejal y todo se decanta a favor de que Los
Prados pase a jurisdicción de Yarvil, la ciudad vecina, y que se cierre el
Centro de Drogodependencia, Krystal tiene que luchar contra sus propios
fantasmas. Será violada por el amante de su madre Terri, que no deja la
adicción, por lo que se lleva a su hermano de tres años, Robbie, además ha
muerto su bisabuela Cath, la única que se preocupó un poco por ella y ha
perdido a Barry. Sólo le queda Fats y decide ir al parque con él. Mientras
están echando un polvo, el niño se levanta y camina hacia el río, donde termina
ahogado, aunque Sukhvinder intenta salvarle, aun a costa de casi perder su
propia vida. Es por ello que Sukhvinder será tratada de heroína, pero Robbie
muere. Como Krystal no puede soportarlo más, coge la jeringuilla de su madre y
se suicida con una sobredosis.
Es entonces cuando la moral de
Pagford cambia respecto de Los Prados y el Centro de Drogodependencia. Todos
los habitantes del pueblo están tocados con los trágicos sucesos acaecidos.
Ilustración para el libro: Pagford
Es un libro que me costó cogerlo al principio, quizás por la profusión de personajes, que a veces estaban relacionados pero se describía desde otro punto de vista diferente. Sin embargo, en cuanto entras en la historia y en el pueblo en sí, J.K. Rowling vuelve a sorprendernos por una capacidad narrativa fabulosa. Incluso te llegas a poner de parte de los personajes, nos hace congraciarnos con Krystal y odiar un poco a Shirley Mollison (que al final tiene su merecido). Merece la pena leerlo. Tampoco nos vamos a encontrar con novela fantástica, como la serie de Harry Potter, sino que es una historia más "realista". A mí me recuerda mucho a los follones que hay en cualquier pueblo pequeño de nuestra geografía.