domingo, agosto 11, 2013

Una vacante imprevista


Pagford es un pequeño pueblo inglés donde acaba de fallecer Barry Fairbrother. Con él, desaparecen todas sus buenas acciones y los vecinos se dedican a disputarse su puesto de concejal en el concejo municipal. Fairbrother había luchado para que la barriada de Los Prados se adaptara al pueblo, pero había muchas opiniones enfrentadas. También luchaba para que no se cerrara la clínica de drogodependientes ubicada en Bellchapel.
Con la muerte de Fairbrother, Howard Mollison, también concejal, y su mujer Shirley, ambos pertenecientes a la vieja guardia de Pagford, hablan con su hijo Miles, un joven y acomodado abogado, para que presente su candidatura al concejo, frente a la oposición de su esposa Samantha, que odia Pagford porque es el típico pueblo que engloba todos los prejuicios contra los que no hayan vivido durante generaciones allí.
También se presenta como candidato Colin Walls, el subdirector del instituto, un pederasta encubierto y, además, cobarde, que es minimizado por su hijo adoptado, Fats Walls, un joven que busca la autenticidad en sus semejantes, un joven seguro de sí mismo y admirado en el instituto.
Fats es muy amigo de Andrew Price, hijo de Simon Price, otro hombre que también se presentará como candidato al concejo y cuya candidatura tendrá que retirar. Lo peor de Simon es que es un maltratador con sus hijos y su mujer, y Andrew se vengará de él, a su manera.
Fats también ha decidido que ya va siendo hora de perder la virginidad y, por ello, busca a la joven más problemática de Los Prados, Krystal Weedon, hija de una yonqui, pero con una gran sensatez pese a la pobreza, a su madre y a la forma de vida. Para Krystal, la muerte de Fairbrother es un mazazo terrible, porque Barry era uno de los pocos que la había apoyado, se había acercado a ella y la había animado a apuntarse al equipo de remo del instituto. Quizás Barry la apoyó siempre porque él mismo se había criado en Los Prados.
También es relevante el peso de la concejala Parminder Jawanda, una mujer hindú, que además es doctora y que desea seguir con el trabajo de Barry. Para ella, la muerte de Barry es terrible, sobre todo porque es posible que ella estuviera enamorada de él. Incluso teniendo a un marido perfecto y cuatro hijos adorables. Aunque su hija Sukhvinder nunca irá a la universidad, y Parminder la ve tan torpe, que ni siquiera es capaz de escucharla, y desconoce que su hija se practica incisiones en los brazos.
Imagen relacionada

Típico pueblo inglés de cottages, que podría ser el imaginario Pagford

Por otro lado, ha llegado al pueblo una asistente social nueva, Kay Bawden, con su hija Gaia. Esta muchacha es una joven de una belleza tan impresionante que los jóvenes se sorprenden cuando la ven, pero ella ya está acostumbrada. También Andrew Price se ha enamorado de ella. Pero la muchacha sólo quiere volver a Londres, de donde ha sido cruelmente desarraigada, y donde le espera su primer amor. Por eso, sólo se junta a Sukhvinder, y juntas comenzarán a trabajar en el restaurante delicatessen de los Mollison, junto a Andrew, que las sigue y decide trabajar también allí, para estar más cerca de su amor platónico.
Con los ánimos alterados, comienzan a aparecer en el foro de la página web del concejo mensajes firmados con el pseudónimo “El fantasma de Barry Fairbrother”, que comienzan a airear los trapos sucios de Simon Price, Colin Wals, Parminder Jawanda y Howard Mollison. En principio son los hijos de cada uno de ellos los que hackean la página y hablan sobre los secretos de sus padres, aunque finalmente será Fats Walls quien se atribuya la autoría de todos esos mensajes. Por ello, Simon Price perderá su trabajo en la imprenta donde trabaja, a Howard Mollison le dará un infarto, Colin Wals pedirá la baja del instituto y Parminder, una excendencia en el trabajo.
Y mientras Miles gana en las elecciones por el puesto de concejal y todo se decanta a favor de que Los Prados pase a jurisdicción de Yarvil, la ciudad vecina, y que se cierre el Centro de Drogodependencia, Krystal tiene que luchar contra sus propios fantasmas. Será violada por el amante de su madre Terri, que no deja la adicción, por lo que se lleva a su hermano de tres años, Robbie, además ha muerto su bisabuela Cath, la única que se preocupó un poco por ella y ha perdido a Barry. Sólo le queda Fats y decide ir al parque con él. Mientras están echando un polvo, el niño se levanta y camina hacia el río, donde termina ahogado, aunque Sukhvinder intenta salvarle, aun a costa de casi perder su propia vida. Es por ello que Sukhvinder será tratada de heroína, pero Robbie muere. Como Krystal no puede soportarlo más, coge la jeringuilla de su madre y se suicida con una sobredosis.

Es entonces cuando la moral de Pagford cambia respecto de Los Prados y el Centro de Drogodependencia. Todos los habitantes del pueblo están tocados con los trágicos sucesos acaecidos.
Resultado de imagen de pagford

Ilustración para el libro: Pagford

Es un libro que me costó cogerlo al principio, quizás por la profusión de personajes, que a veces estaban relacionados pero se describía desde otro punto de vista diferente. Sin embargo, en cuanto entras en la historia y en el pueblo en sí, J.K. Rowling vuelve a sorprendernos por una capacidad narrativa fabulosa. Incluso te llegas a poner de parte de los personajes, nos hace congraciarnos con Krystal y odiar un poco a Shirley Mollison (que al final tiene su merecido). Merece la pena leerlo. Tampoco nos vamos a encontrar con novela fantástica, como la serie de Harry Potter, sino que es una historia más "realista". A mí me recuerda mucho a los follones que hay en cualquier pueblo pequeño de nuestra geografía.

No hay comentarios: