Hay libros que no podemos parar de leer, que al final nos dejan con esa terrible sensación de que ya no volveremos a saber nada de los personajes, de la historia. Son los libros que disfrutamos de verdad. Parecía mentira, cuando ayer estaba en las piscinas, que aún me quedara la mitad del libro y que hoy haya acabado con él. De hecho, veía que me faltaba mucho y aunque no podía parar de leer no me imaginaba que terminaría de leerlo hoy. Pero así ha sido. Y lo he disfrutado mucho. Ahora me quedo con el sabor agridulce de un gran libro que ya ha acabado, y me reprocho a mí misma no haber dejado un poco para mañana. Pero es que no podía parar de leer. Y esa es la magia del libro, que mantiene la intriga hasta el final y que nada es lo que parece.
Hay muchos momentos en que el
libro salta al pasado, y es difícil perderse, porque el autor nos presenta esos
momentos como si se tratara de un diario, con fecha incluida. En realidad todo
gira alrededor de una auténtica historia de amor, que resulta siendo trágica. Una
verdadera historia de amor que ni siquiera al final es lo que parece. Con demasiada
gente implicada.


Concord, New Hampshire
El protagonista principal es
Marcus Goldman, un joven escritor que se ha quedado sin inspiración y que se ve
amenazado por un plazo de tiempo para escribir su segunda novela que él cree
que jamás cumplirá. Cuando publicó su primera novela, el éxito fue tan grande
que cree que no puede escribir nada que esté a la altura, y en todo este tiempo
ha dilapidado el dinero ganado con ella, sin comprender que el éxito se
difumina rápidamente. Es entonces cuando decide trasladarse, acosado por su
editor, desde Nueva York a Aurora, en el Estado de New Hampshire.
En Aurora vive su gran amigo
Harry Quebert, un famoso escritor que le enseñó a escribir, pero que también le
mostró otras cosas importantes en la vida, como dejar de ser un impostor. Fue su
mentor y su profesor, pero gracias a él se convirtió en alguien con una moral
muy fuerte. Harry Quebert escribió varios libros, pero Los orígenes del mal le dio una celebridad y una riqueza sin igual,
tanto como para comprar la casa que le había servido de inspiración en Aurora.
Unos días después, al intentar
plantar unas flores en su jardín, Quebert es detenido porque cuando cavan
aparecen los huesos de una joven desaparecida 30 años antes, Nola Kellergan. La
reconocen porque lleva un bolso con su nombre y, en el interior, el manuscrito
del célebre libro de Quebert, por el que será encausado.
Marcus no piensa que su amigo y
mentor haya sido capaz de asesinar a nadie y está decidido a probar su
inocencia, por lo que vuelve a Aurora. Habla con Harry, que le confiesa que
Nola Kellergan fue su gran amor, y que el libro trata, sin duda alguna, de ese
gran amor, que lo escribió para ella. Pero era un amor prohibido, porque él
pasaba de los 30 años cuando Nola sólo tenía 15. Sin embargo, tanto la
chiquilla como él se enamoraron de verdad.
Marcus comienza a tirar del hilo
junto a un policía estatal, Gahalowood, y comienzan a interrogar a la gente de
Aurora. Por una parte, están los dueños del Clark’s, donde Harry iba a escribir
a diario, pero que en realidad se personaba allí para ver a la joven camarera
que trabajaba allí por horas, Nola. En el restaurante, la hija de los dueños,
Robert y Tamara Quinn, de nombre Jenny, se ha enamorado perdidamente de él e
intenta conquistarle sin éxito. Harry sale una vez con Jenny para evitar a
Nola, para no continuar con ese amor prohibido, pero con Jenny se aburre. A su
vez, un joven policía, Travis Dawn, se ha enamorado de Jenny, a la que
últimamente encuentra triste.

Chevrolet Monte Carlo
Marcus y Gahalowood descubren que
se escondieron muchas cosas de la investigación sobre la desaparición de Nola
Kellergan. Por ejemplo, nada se dijo de Luther Caleb ni de Elijah Stern, ni
siquiera de Harry Quebert. Es como si hubieran intentado ocultar pruebas
importantes. El señor Stern es uno de los hombres de negocios más poderosos de
New Hampshire y Caleb era su chófer, que apareció ahogado junto a su coche un
mes después de la desaparición de Nola. Caleb pintaba cuadros y en la casa de
Stern aparece un cuadro de Nola pintado por Caleb. Pero Luther era una especie
de monstruo con la cabeza deformada, desde que un grupo de jóvenes le
acorralaran, siendo joven, y le golpearan la cabeza hasta dejarle en coma. Al final
del libro se descubre que Stern era uno de los jóvenes, que siempre se reprochó
lo que le hizo a ese joven y por eso le buscó y le contrató de chófer.
Otro sospechoso es el padre de
Nola, David Kellergan, un dulce reverendo retirado, que en aquel verano de 1975
pasaba horas muertas en su garaje, con la música a tope, arreglando una vieja
Harley Davidson. Mientras, en la casa la supuesta madre de Nola la maltrataba. Durante
todo el libro creeremos que es un maltrato, pero lo cierto es que la madre de
Nola había fallecido en un incendio fatal en Alabama. Cuando Nola tenía 9 años
causó el incendio de su casa mientras su madre dormía. Descubren que la
muchacha tiene una psicosis infantil y, tras practicarle un exorcismo, el padre
decide llevársela lejos de allí. Nola sufría desdoblamiento de personalidad, y
ella misma se practicaba los maltratos físicos, haciendo de madre e hija a la
vez. El padre no sabía qué hacer al respecto, por lo que se encerraba en el
garaje. Cuando Harry va a hablar con él y descubre lo que le ocurre a Nola,
decide que el 30 de agosto se llevará a Nola a un médico con el fin de que se
cure. Pero eso nunca llegó a ocurrir, porque por el camino fue asesinada.
Nola descubre que el manuscrito
de Los orígenes del mal y las cartas
que había intercambiado supuestamente con Harry son en realidad de Luther, que
la intenta ayudar a escapar. Por el camino, Travis y el jefe Pratt deciden
perseguirlos, asesinándolos a los dos y a la anciana que había hecho de
testigo. Se deshacen del coche con el cadáver de Luther Caleb y entierran a la
joven en el jardín de Quebert, siendo conscientes de que el escritor no se
encuentra en casa. En realidad está esperando a Nola en un motel de carretera
no muy lejos de allí.
Pratt ha sido asesinado, pero
pronto se descubrirá que Travis y el jefe Pratt fueron los asesinos, y
encuentran a Travis y a su esposa Jenny en el aeropuerto a punto de huir a
Caracas.
Finalmente, Marcus descubre que
el libro, Los orígenes del mal, había
sido escrito en realidad por Luther Caleb, y que le había dejado un manuscrito
a Quebert y otro a Nola. El de Nola había sido enterrado con ella, pero el de
Harry había llegado a publicarse con el nombre de Harry Quebert, un tiempo
después del supuesto trágico accidente de Caleb.
Una de las cosas que me han
gustado de esta novela, por original, ha sido que la numeración de los
capítulos va al revés. Quizás en otro tipo de libro no se podría hacer, pero
aquí es magistral, porque en realidad vamos hacia atrás en el tiempo, y el
capítulo uno es aquel en que ya se ha descubierto todo y en el que leemos los
hechos tal y como fueron. Mientras que en los capítulos precedentes nos
encontramos con dudas y suposiciones, tanto que llegamos a sospechar de todos
los personajes de la novela, incluido Harry Quebert.
“Anhele el amor, Marcus. Haga de él su más hermosa conquista, su única
ambición. Después de los hombres, habrá otros hombres. Después de los libros, hay
otros libros. Después de la gloria, hay otras glorias. Después del dinero, hay
más dinero. Pero después del amor, Marcus, después del amor no queda más que la
sal de las lágrimas”.
La portada me encanta. Es la
típica ciudad americana.
Portrait of New Orleans, Edward Hopper (1950)
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