El Lincoln Center nació de la
necesidad de crear una nueva sede para el Metropolitan Opera House y la
Filarmónica de Nueva York, así como de la urgencia por reactivar parte del West
Side de Manhattan. La idea de un centro donde pudieran convivir distintas artes
parece hoy natural, pero en los años 50 se consideró atrevida y arriesgada. En la
actualidad, el Lincoln Center atrae a una audiencia media de cinco millones de
espectadores al año. Además, muchos artistas y amantes del arte han fijado su
residencia en los alrededores.
En el Lincoln Center for the
Performing Arts se ofrecen danza, música y teatro. Es también un buen lugar
para sentarse en la fuente y ver pasar gente. Siempre que no llueva, porque
cuando yo lo visité llovía a raudales.
El Lincoln Center Theater alberga
los teatros Vivian Beaumont y Mitzi E. Newhouse.
El célebre musical de West Side Story, del compositor Leonard
Bernstein, basado en la historia de Romeo y Julieta, que tiene lugar en el
empobrecido vecindario que se arrasó. Bernstein tuvo luego un papel decisivo en
la creación del gran complejo musical.
El Metropolitan Opera House es la
estrella del Lincoln Center. Desde el bar, en lo alto del vestíbulo, hay unas
magníficas vistas de la plaza.
El New York State Theater es la
sede del New York City Ballet, además de una compañía de ópera.
Como curiosidades, se sabe que
James Dean vivió en un estudio cercano, en el último piso del número 19 de West
68th Street.
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