Cuando todo el mundo se va de vacaciones yo tengo más trabajo de lo habitual, y no porque trabaje en un chiringuito de playa, no. Es que a mí me visitan todos aquellos veraneantes de los que no sé nada el resto del año.
Así que no veo por que termine ya este mes tan ajetreado.
Curiosamente, poco antes de las diez de la noche, hora en que me marchaba a casa, he visto que el coche de mi ángel aún estaba. Entonces he sonreído, porque saberle tan cercano me agrada, aunque me pesa que se quede hasta muy tarde. Que al final es viernes aunque algunos trabajemos mañana. Me he quedado con las ganas de tomar una cerveza con él.
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